El gobierno de México está revisando su política de suministro de petróleo a Cuba ante preocupaciones internas sobre posibles represalias por parte de la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según informaron a Reuters tres fuentes familiarizadas con las discusiones en el gabinete de la comunista Claudia Sheinbaum.
De acuerdo con la información, funcionarios mexicanos analizan diferentes escenarios, entre ellos suspender completamente los envíos, reducirlos o mantenerlos sin cambios, en medio de un contexto de creciente presión de Washington para cortar el suministro energético a la isla caribeña.
Las fuentes indicaron que la política de envío de crudo a Cuba está siendo evaluada debido a la preocupación de que esta práctica pueda antagonizar a la administración estadounidense, particularmente en un momento en que México negocia la revisión del tratado comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) y busca demostrar cooperación en materia de seguridad y combate al narcotráfico.
La revisión también se produce en un contexto de tensiones geopolíticas en el hemisferio occidental, tras la interrupción de los envíos petroleros venezolanos a la isla caribeña debido a medidas adoptadas por la administración del presidente Donald Trump y la captura del exdictador Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
Cabe mencionar que la suspensión del suministro petrolero venezolano ha convertido a México en el principal proveedor de crudo para Cuba, situando a Ciudad de México en una posición sensible frente a Washington. No obstante, en declaraciones públicas, la presidenta Sheinbaum ha defendido el suministro petrolero a Cuba, señalando que se basa en contratos de largo plazo y en consideraciones de supuesta “ayuda internacional”.
Sin embargo, las fuentes consultadas por Reuters señalaron que existe inquietud dentro del gobierno mexicano por el impacto diplomático de esta política.
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La reconsideración de la política petrolera ocurre en medio de un aumento de presión de Estados Unidos hacia la región, con advertencias públicas del presidente Trump sobre el rechazo a que recursos energéticos sigan llegando a Cuba, y con una escalada en medidas de presión económica en países aliados.
Cuba enfrenta una profunda crisis energética, agravada por la interrupción de suministros tradicionales y largas interrupciones del sistema eléctrico, lo que ha incrementado su dependencia del crudo importado. Un eventual freno de los envíos desde México podría reducir aún más la disponibilidad de combustible en la isla, con posibles efectos sobre la economía, los servicios básicos y la movilidad de la población, acelerando la tensión social existente.
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Redacción Cubanos por el Mundo