La empresa estatal Pemex decidió retirar de su calendario la entrega de petróleo a Cuba correspondiente al mes de enero, una señal clara de que México ha comenzado a cerrar el grifo que durante meses sostuvo al régimen cubano en medio de su colapso energético.
Según un reporte publicado por El Financiero, basado en información de Bloomberg, la petrolera mexicana canceló el envío programado sin anunciar oficialmente una fecha alternativa, lo que deja a la Isla sin uno de sus principales suministros de crudo en un momento crítico.
La decisión ocurre en medio de crecientes presiones internacionales y del temor del gobierno mexicano a posibles represalias por parte de Estados Unidos, especialmente ante un escenario político más hostil hacia los aliados del régimen cubano. Aunque las autoridades mexicanas no han hecho declaraciones públicas, la eliminación del envío de enero del calendario de Pemex confirma un cambio de rumbo.
Para Cuba, el impacto puede ser inmediato. La Isla atraviesa una severa crisis energética marcada por apagones prolongados, paralización del transporte, escasez de combustible y afectaciones directas a hospitales, industrias y servicios básicos. En los últimos meses, el petróleo enviado desde México se había convertido en un salvavidas clave tras la drástica reducción del suministro venezolano.
El régimen cubano, sin embargo, no ha informado a la población sobre la cancelación del envío ni ha presentado un plan concreto para enfrentar la falta de combustible. Como ha ocurrido en otras ocasiones, el silencio oficial contrasta con la realidad que viven millones de cubanos, obligados a soportar largas horas sin electricidad y un deterioro acelerado de la vida cotidiana.
Analistas citados por Bloomberg señalan que el retiro del petróleo mexicano evidencia la fragilidad de las alianzas internacionales del castrismo y su alta dependencia de apoyos externos para mantener a flote un sistema económico ineficiente. Sin estos envíos, Cuba quedaría aún más expuesta a un escenario de mayor tensión social y económica.
Mientras tanto, el costo vuelve a recaer sobre el pueblo. Lejos de asumir responsabilidades, la dictadura continúa culpando al embargo estadounidense de una crisis que se profundiza cada vez que uno de sus aliados decide dar un paso atrás.
Con Pemex fuera del juego, al menos por ahora, Cuba enfrenta otro golpe que amenaza con oscurecer aún más el ya precario panorama energético de la Isla.