
(EFE).- Un grupo de 500 migrantes africanos varados en el lado costarricense de la frontera con Panamá se niega a utilizar los centros de atención y detención habilitados por el Gobierno de Costa Rica.
La viceministra de Gobernación, Carmen Muñoz, informó hoy a EFE que tres autobuses llegaron a la zona fronteriza para movilizar a los grupos más vulnerables como mujeres embarazadas y niños, sin embargo, los africanos prefirieron mantenerse en la calle, bajo unos pequeños toldos que fueron instalados.
“Ellos tienen mucha desconfianza, temores de que eventualmente podamos llevarlos a lugares que no hemos hablado. Hemos hablado de centros de atención para mujeres y niños y de aprehensión, pero que deben constituirse en un trato respetuoso de los derechos humanos”, explicó Muñoz.
Los migrantes que aspiran llegar a Estados Unidos, la mayoría indocumentados procedentes de la República del Congo, duermen en la calle rodeados por una cinta amarilla que los encierra, y también por la valla de policías costarricenses que impiden cualquier movimiento.
Según la viceministra, los centros de atención y aprehensión cuentan con camarotes, atención médica, cocina, áreas verdes para los niños y mejores condiciones respetando las normas internacionales
“Necesitamos realizar el traslado de los pequeños porque no pueden vivir en la calle, pero queremos que sea por medio de un proceso de convencimiento. Estamos evitando tener que hacerlo de manera obligada. Quisiéramos que ellos se movilizaran sin tener que obligar a una situación que puede tornarse violenta”, expresó la funcionaria.
Muñoz agregó que las autoridades costarricenses iniciaron hoy el trabajo de apertura de los expedientes de cada uno de los migrantes africanos en el país, les tomaron huellas y fotografías.
El Gobierno de Costa Rica ya tiene listo el centro de atención en una comunidad cercana a la frontera y aún trabaja en la instalación del centro temporal de aprehensión.

Unos 500 africanos, la mayoría indocumentados, se encuentran varados en el lado costarricense de la frontera con Panamá desde hace una semana, con la esperanza de que las autoridades les permitan seguir su migración terrestre por Centroamérica y México hacia Estados Unidos, su destino final.
Un grupo de 200 de estos africanos alcanzó la frontera entre Costa Rica y Nicaragua la semana pasada, pero este último país tiene cerrada desde noviembre pasado su frontera a los migrantes irregulares, que fueron retornados al límite con Panamá.
El presidente costarricense, Luis Guillermo Solís, garantizó que el país atiende esta crisis en el marco del respeto a los derechos humanos de los migrantes, pero también haciendo cumplir las leyes migratorias de su nación.
En Panamá, hay además unos 3.500 cubanos que también esperan seguir su migración hacia Estados Unidos.

Así como los africanos, los cubanos buscan llegar a Estados Unidos a través de Centroamérica y México, solo que los isleños lo hacen atraídos por los beneficios de residencia que les ofrece el país norteamericano.
La crisis migratoria en esta región inició en noviembre pasado cuando Nicaragua decidió cerrar su frontera al flujo de migrantes cubanos por razones de seguridad. Entonces, Costa Rica recibió a casi 8.000, tras lo que decidió cerrar también su límite sur, y Panamá quedó como último destino antes de alcanzar el tapón.