La noche de este domingo, tres sujetos armados con rostros cubiertos, entraron en un albergue en Ciudad Juárez, golpeando y robando a un grupo de migrantes cubanos que se encuentran en la ciudad esperando conseguir el asilo político en Estados Unidos.
De acuerdo a la prensa local, a los migrantes cubanos les fueron sustraídos sus documentos migratorios, celulares, dinero, ropa e incluso artículos de limpieza.
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Según el testimonio de Enrique, de 30 años y con nombre ficticio por razones de seguridad, uno de los asaltantes gritaba “mata a uno para que vean que esto es de verdad”.
Enrique aguardó cuatro meses para cruzar hacia el lado estadounidense fue retornado hace una semana al lado mexicano en el marco del programa “Permanecer en México” del Protocolo de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés).
Describió la noche del asalto como los minutos “más estresantes de su vida”, viendo cómo los encapuchados golpearon y apuntaron con el arma a su papá, quien lo acompaña desde que hace un año decidieron salir de Cuba en busca de una mejor vida.
El hecho según detalla el medio, se produjo cerca de las 8:30 de la noche, en un albergue ubicado en el poniente de la ciudad, donde actualmente viven 52 cubanos, sin embargo, 14 de ellos se encontraban fuera del lugar, al igual que el pastor Rodolfo Barraza, quien había salido a comprar cena para algunos de ellos.
Enrique describió que tres hombres llegaron caminando hacia ellos cuando se encontraba junto a otros compañeros repartía kits de aseo personal. Los sujetos portaban armas, dos cortas y una larga.
“Uno de ellos entra corriendo y nos grita: ‘corran’, ‘corran’. Pero a los otros dos, los hombres lograron alcanzarlos y los tumbaron al llegar a la puerta, entonces ellos trataron de esconderse debajo de las literas, pero los sacaron, los arrastraron y comenzaron a darles golpes, les dieron con las armas en la cabeza, les dieron patadas, a uno le dieron varias veces en una pierna, intentando quizás quebrarle la pierna”, relató.
“Ahí uno de ellos clamaba que mataran, que mataran (a) uno”, recordó. Lo primero que hizo fue abrazar a dos niñas y correr con ellas hasta el área de mujeres, mientras ellas le preguntaban “si se iban a morir”.
“Las llevé al cuarto de mujeres, apagué la luz y las escondí debajo de las literas; ahí me quedé con ellas, siempre tratando de calmarlas y fue cuando llamé a la Policía”, aseguró.
Migrantes cubanos, en el ojo del huracán
Ocho de los migrantes fueron golpeados, tres de los cuales fueron trasladados en una ambulancia a un hospital de la ciudad para descartar que tuvieran alguna fractura, pero debido a que sólo fueron lesiones leves fueron dados de alta la misma noche del domingo.
Lo que más le preocupa a los migrantes son sus identificaciones personales y documentos migratorios de Cuba, México y Estados Unidos, ya que al menos 14 de ellos se quedaron sin ningún documento.
Redacción Cubanos por el Mundo