Un encuentro de alto nivel estratégico para analizar la amenaza que representa la dictadura castrista en la región fue sostenido por el teniente general del Comando Sur, Evan L. Pettus y el jefe de la misión diplomática en la isla, Mike Hammer.
La coordinación entre el estamento militar y el funcionario evidencia la seriedad con la que Washington monitorea los pasos del régimen, entendiendo que la presión sobre La Habana es máxima tras las advertencias de cortar definitivamente el parasitismo económico que une a la isla con Caracas.
Posteriormente, el representante diplomático sostuvo una reunión con el almirante de la Guardia Costera, Adam Chamie, también para tocar temas que han sido esenciales para la Administración de Donald Trump.
Migración marítima, tráfico de drogas y el flujo de productos ilícitos hacia EE. UU., fueron algunos de los puntos a tratar en esta conversación que seguramente tiene a más de uno sin dormir dentro del castrismo.
Estas reuniones de seguridad se producen bajo la sombra del severo ultimátum lanzado por el presidente Donald Trump, quien advirtió recientemente a la cúpula comunista sobre el inminente cese del suministro de petróleo y de los recursos que la tiranía roba a Venezuela para mantener a flote su maquinaria represiva.
El escenario actual obliga a la dictadura a considerar sus opciones antes de que sea demasiado tarde, tal como lo sentenció la Casa Blanca el pasado 11 de enero al exigir un cambio de rumbo o enfrentar el colapso total, situación que mantiene en alerta a diplomáticos clave como Mike Hammer.
Justamente, hace poco, se conoció que el gobierno de Estados Unidos estaría impulsando una estrategia para promover un cambio de régimen en Cuba antes de que concluya 2026, información que fue difundida por el Wall Street Journal .
Dicho reporte menciona que funcionarios estadounidenses consideran que la economía cubana se encuentra en una situación crítica, acentuada por la pérdida de subsidios petroleros provenientes de Venezuela, lo que ha contribuido a frecuentes cortes de energía, escasez de alimentos y medicinas, y un estrés generalizado dentro de la mayor de las Antillas.
Tanto el propio Trump como el secretario de Estado, Marco Rubio, estarían trabajando de forma muy discreta con posibles disidentes dentro del régimen y sectores disconformes, con la esperanza de negociar una salida al poder del actual régimen narco-comunista.
Redacción de Cubanos por el Mundo