El jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, ratificó que la administración de Donald Trump mantiene una postura inquebrantable frente a la dictadura castrista, advirtiendo que la liberación de los presos políticos constituye una exigencia no negociable mientras se perfila un horizonte de libertad para la nación antillana.
Las declaraciones fueron emitidas durante una entrevista exclusiva concedida al periodista Mario Pentón, espacio donde el funcionario estadounidense desglosó los pilares de la estrategia de Washington para acelerar el fin de la tiranía en Cuba.
Esta política de mano dura busca asfixiar los mecanismos financieros que sustentan al aparato represivo del régimen y desmentir la narrativa oficialista sobre las causas de la miseria en la isla, priorizando el apoyo directo al ciudadano de a pie que padece las calamidades del sistema comunista.
Respecto a la situación de los encarcelados por motivos de conciencia, Mike Hammer fue tajante al señalar que el encarcelamiento de los manifestantes del 11 de julio es una injusticia que debe resolverse de inmediato, citando el dramático caso del líder opositor José Daniel Ferrer, quien tuvo que salir al exilio tras sufrir un deterioro de salud tal en una prisión de Santiago de Cuba que, según palabras del diplomático, “casi lo matan” en el recinto.
En el plano económico y social, el representante norteamericano desmontó las excusas del castrismo sobre el embargo al recordar que alimentos como el pollo y las medicinas no están sancionados, atribuyendo la crisis actual a una traición hacia su propio pueblo, el cual carece de servicios básicos por culpa de la ineficiencia estatal.
Sobre los temas migratorios y de seguridad nacional, Mike Hammer defendió las restricciones del “travel ban” argumentando que la prioridad es proteger a Estados Unidos de un país que patrocina el terrorismo y alberga fugitivos, advirtiendo además que su embajada colabora activamente con el Departamento de Seguridad Nacional para identificar y deportar a cualquier esbirro o funcionario del régimen que pretenda refugiarse en suelo norteamericano.
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Para concluir su intervención, aseguró que el presidente Trump tiene muy clara la realidad cubana y que la presión internacional seguirá en aumento hasta lograr el objetivo de una Cuba libre, un escenario que el diplomático visualiza como cercano ante el innegable fracaso de un modelo que ya no goza de tolerancia ante los ojos del mundo libre.
“Una Cuba libre es lo que yo veo (…) se está aproximando”, fueron sus palabras, sumándose a la lista de personalidades políticas de Estados Unidos que se alinean en la misma convicción.
Redacción de Cubanos por el Mundo