El histórico dirigente comunista Ramiro Valdés falleció este domingo, según confirmó el dictador cubano Miguel Díaz-Canel a través de sus redes sociales.
La muerte de Ramiro Valdés, considerado uno de los hombres más cercanos a Fidel Castro y una de las figuras más influyentes dentro de la estructura de poder de la dictadura cubana, provocó una inmediata reacción de las máximas autoridades del régimen.
Díaz-Canel informó la noticia mediante un mensaje cargado de elogios hacia quien fuera dos veces vicepresidente del Consejo de Estado y uno de los comandantes más veteranos de la llamada Revolución cubana. El tirano aseguró que la pérdida del dirigente comunista le afectó “profundamente”.
“La partida física del Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, duele profundamente, como la de un padre”, escribió Díaz-Canel.
“Así lo quise y respeté siempre. Así recordaré su apoyo y consejos, su discreta colaboración y ejemplar consagración al servicio de la Patria”, expresó.
Uno de los hombres más fieles a Fidel Castro
La muerte de Ramiro Valdés marcó el final de una de las trayectorias más largas dentro de la cúpula castrista. El dirigente participó en el asalto al cuartel Moncada en 1953 y posteriormente integró el grupo guerrillero liderado por Fidel Castro que tomó el poder en Cuba en 1959.
Desde entonces ocupó cargos de enorme influencia. Fue ministro del Interior durante varios años y estuvo vinculado a los organismos de seguridad y control político del régimen, estructuras señaladas por organizaciones internacionales por su papel en la persecución de opositores y la represión de las libertades fundamentales.
Durante décadas, Ramiro Valdés se convirtió en uno de los hombres de mayor confianza de Fidel Castro y posteriormente mantuvo una estrecha relación política con Raúl Castro, consolidándose como una de las figuras más poderosas de la nomenclatura comunista.
Un símbolo del aparato de poder de la dictadura cubana
La desaparición física de Ramiro Valdés representa el adiós a uno de los últimos comandantes históricos que permanecían vinculados al aparato estatal cubano. A diferencia de otros dirigentes retirados de la vida pública, Valdés continuó desempeñando responsabilidades dentro del régimen durante los últimos años y mantuvo influencia en sectores estratégicos, incluidos los relacionados con la energía y las telecomunicaciones.
Su figura estuvo asociada a los organismos de inteligencia y a la consolidación del sistema político implantado por Fidel Castro después de 1959. Diversos sectores del exilio cubano y organizaciones defensoras de los derechos humanos lo identificaron durante años como uno de los principales responsables del aparato represivo de la dictadura.
La noticia de la muerte de Ramiro Valdés se produjo precisamente durante la celebración del Día de los Padres en Cuba, un hecho al que hizo referencia Díaz-Canel en su mensaje al señalar que la jornada “se nubla con el dolor de su partida”.
Con la desaparición de uno de los dirigentes más veteranos del castrismo, se cierra otro capítulo dentro de la generación que acompañó a Fidel Castro desde los inicios de la revolución y que durante más de seis décadas sostuvo el sistema político de partido único instaurado en la isla.
La muerte de Ramiro Valdés ocurre en medio de una profunda crisis económica y social que atraviesa Cuba, mientras el régimen encabezado por Miguel Díaz-Canel enfrenta crecientes cuestionamientos por el deterioro de las condiciones de vida, los apagones, la escasez y las denuncias de represión contra la disidencia.
Desde el exilio cubano también hubo reacciones. El influencer cubanoamericano Alex Otaola se expresó en las redes sociales tras conocer la muerte de Ramiro Valdés.
“Uno menos. Dicen que murió al leer las 176 medidas”, precisó el activista haciendo referencia a las recientes medidas económicas anunciadas por el castrismo.