En las últimas horas, se conoció que la dictadura castrista asesinó al ciudadano Roberto Álvarez Ávila tras mantenerlo bajo arresto derivado de la interceptación de lancha en las costas de Villa Clara.
Según un reporte del medio Martí Noticias, la confirmación llegó tras una comunicación directa de los familiares del joven de 34 años, quienes denunciaron el fallecimiento del detenido mientras este se encontraba bajo custodia de los esbirros del régimen.
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El suceso se remonta al operativo ejecutado por las tropas guardafronteras al norte de Villa Clara (informado por el propio régimen), donde una embarcación civil fue atacada por los sicarios de la tiranía, dejando un saldo de múltiples víctimas mortales y heridos de gravedad.
Los familiares de la víctima fueron notificados por la policía sobre el deceso del joven en un hospital de La Habana a causa de paros respiratorios, sugiriendo los opresores la cremación inmediata del cadáver antes de trasladarlo hacia la provincia de Cienfuegos.
“Nos avisaron que Roberto murió, pero seguimos sin saber exactamente qué ocurrió”, dijeron sus familiares al medio citado.
Esta versión oficial es rechazada tajantemente por el entorno del fallecido, dado que el aparato de propaganda del castrismo intentó etiquetar al padre de tres niñas como un “terrorista” para justificar el uso de fuerza letal en el mar.
“Mi hermano llegó a Estados Unidos cuando tenía nueve años. Es esposo, padre, una persona tranquila y trabajadora. Siempre tuvo a Cuba en el corazón”, dijo su hermana Tania Regalado.
Durante los días de desaparición forzada, sus hermanas recorrieron centros médicos en Matanzas y Villa Clara sin recibir respuesta alguna, mientras la dictadura ocultaba la ubicación de Roberto y manipulaba los nombres de los implicados para torturar psicológicamente a los allegados.
Por otro lado, la tiranía mantiene un silencio absoluto ante las exigencias de asistencia consular de la Embajada de Estados Unidos, bloqueando cualquier intento de verificar el estado de salud y la integridad física de los demás ciudadanos que permanecen secuestrados.
Ante la falta de pruebas independientes, la familia exige el uso de registros tecnológicos y drones para desmentir la narrativa de los sicarios, quienes presentaron armamento en televisión nacional sin permitir una investigación externa que esclarezca el caso.
“Quería ver una Cuba libre, como todos nosotros, pero de ahí a llamarlo terrorista hay una gran diferencia”, afirmó su hermana.
El Secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó tras el incidente que la administración norteamericana realiza su propia investigación sobre los hechos ocurridos frente a las costas cubanas, rechazando cualquier versión proveniente de los criminales que ostentan el poder en la isla.
“Tengo todas las razones para querer nuestra propia información. En Estados Unidos no tomamos decisiones basándonos en lo que dicen las autoridades cubanas”, aseguró.
Redacción de Cubanos por el Mundo