Los ojos del mundo miran ese domingo hacia la frágil y al mismo tiempo poderosa figura de Aung San Suu Kyi. A sus 70 años, la premio nobel de la paz ha votado en los primeros comicios organizados por un Gobierno democrático en Myanmar, la antigua Birmania. Azote de la Junta Militar durante décadas, Suu Kyi, aspira a convertirse en primera ministra. Millones de birmanos esperaban este momento desde que hace 25 años los militares desacataron la arrolladora victoria electoral de su partido