El ¿nuevo? negocio de Mariela Castro en Cuba vuelve a generar polémica. Se trataría de las cirugías de reasignación de sexo impulsadas desde el sistema de salud de la isla.
La hija del tirano Raúl Castro vuelve a estar en el centro de la controversia política y social cubana, por su doble moral y por lucrar mientras el pueblo cubano sufre.
Las críticas vuelven a retomarse en torno a las acusaciones de que este sector se habría convertido en una fuente de ingresos vinculado a la élite gobernante cubana.
Las denuncias han tomado fuerza luego de comentarios realizados desde Cubanos por el Mundo por el influencer Alexander Otaola, quien aseguró en una transmisión reciente que el régimen estaría promoviendo el turismo de cambio de sexo en Cuba mientras la población enfrenta una profunda crisis económica y sanitaria.
Otaola relacionó esta realidad con el reciente episodio donde un niño de 10 años de Utah fue devuelto sano y salvo a su madre biológica después de que su padre y la pareja de este fueran acusados de secuestrarlo y llevarlo a Cuba para evitar una orden judicial de custodia.
El caso generó gran controversia porque familiares del menor temían que el niño, nacido varón, fuera sometido en Cuba a procedimientos de reasignación de género antes de la pubertad.
El origen del programa de cambio de sexo en Cuba, negocio de Mariela Castro
Las cirugías de reasignación sexual en Cuba no son nuevas. Según la revista Cuba Encuentro, en una nota publicada el 29 de abril de 2024, el programa fue retomado tras décadas suspendido.
La propia Mariela Castro explicó que las autoridades sanitarias habían comenzado nuevamente a realizar “cirugías feminizantes y masculinizantes” para personas diagnosticadas como transexuales.
“Hemos empezado a hacer cirugías feminizantes y masculinizantes con vistas a hacer la reasignación sexual completa en las personas que cumplen con los requisitos de salud para poderlas hacer”, cita la nota, publicada originalmente por la Agencia Francesa de Prensa (AFP).
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La primera operación de este tipo en Cuba ocurrió en 1988, pero el procedimiento fue detenido por la polémica social y religiosa que provocó en aquel momento, agrega el reporte.
Posteriormente, en 2008, el Ministerio de Salud Pública aprobó una resolución promovida por el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), dirigido por Mariela Castro, para reactivar este tipo de intervenciones dentro del sistema nacional de salud.
Según datos del propio CENESEX citados en el contexto proporcionado, de las 28 personas diagnosticadas oficialmente como transexuales en la isla, 19 serían candidatas para someterse a operaciones de reasignación sexual.
Varias personas comentaron aquel encabezado. Un usuario de Internet, identificado como santos suarez, escribió “o se peinan o se hacen papelillos”
El internauta denunció que por un lado sacan esta noticia y por el otro la policía hace “recogidas” a los homosexuales en la calle y las playas.
“¿Será que meterán presos (presas) a los ex operados (operadas) cuando salgan del hospital? Como siempre ´realismo mágico´”
Beba, por su parte, comentó “¡La locura! Los niños en las escuelas no tienen un bebedero, ni un inodoro que funcione y mucho menos limpio; y en los hospitales se carece de sábanas, pero el gobierno manda a Europa a un grupo de médicos a estudiar lo de estas cirugías sofisticadas. No tengo nada en contra de ellas, es un problema de prioridades. Creo yo.”
Nuevas acusaciones de financiamiento internacional al negocio de Mariela Castro
Uno de los puntos más polémicos expuestos recientemente tiene relación con el financiamiento extranjero recibido por el CENESEX.
Otaola compartió fragmentos de un informe hecho por el periodista español Albert Castillón, presentador de radio y televisión, y creador del canal “Castillón Confidencial” en YouTube.
Castillón, al referirse al negocio de Mariela Castro afirmó que la institución habría recibido fondos de gobiernos europeos y organizaciones internacionales para impulsar programas relacionados con diversidad sexual y cambio de género.

Entre las cifras mencionadas destacan aportes de 300.000 euros provenientes de Noruega y 120.000 euros del Gobierno Vasco en 2019. También señaló vínculos con organizaciones asociadas a Open Society.
Es más que evidente que esos fondos han sido utilizados para enriquecimiento personal de la familia Castro, y en especial de la jinetera mayor.
El negocio de Mariela Castro, el del Cangrejo, el de Sandro…”los nuevos oligarcas”
En su intervención, Otaola también acusó a miembros de la familia Castro de controlar distintos negocios privados dentro de Cuba, incluyendo supermercados, hostales, bares y clínicas privadas.
El presentador comparó este fenómeno con el surgimiento de los oligarcas en Europa del Este tras la caída del bloque soviético, sugiriendo que sectores de la dirigencia cubana estarían preparándose para conservar el poder económico en un eventual escenario de transición política.
Las declaraciones ocurren en un contexto de creciente malestar social en la isla, marcado por apagones, escasez de alimentos, falta de medicamentos y un aumento visible de la migración cubana.
El tema de las cirugías de reasignación sexual sigue siendo altamente sensible en Cuba. Mientras sectores oficialistas defienden el programa como un avance en derechos sexuales y de identidad de género y difunden la mentira de su gratuidad, críticos del régimen consideran que la dictadura utiliza estas políticas para proyectar una imagen de modernidad y apertura internacional.
La Iglesia Católica cubana ya había manifestado anteriormente su rechazo frontal a este tipo de intervenciones, calificando su aprobación como una señal de deterioro moral dentro del país.
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Por otro lado, activistas independientes denuncian que el gobierno mantiene una doble moral, promoviendo campañas públicas de inclusión mientras continúan existiendo restricciones a las libertades civiles y políticas.
Más allá de la controversia sobre el cambio de sexo, las evidencias de este negocio de Mariela Castro (uno de tantos), reflejan un sentimiento cada vez más extendido dentro de sectores del exilio y parte de la ciudadanía cubana: la percepción de que existe una desconexión total entre la élite gobernante y la miserable realidad cotidiana del pueblo.
Mientras hospitales enfrentan carencias básicas y miles de familias sobreviven entre apagones y escasez, el debate sobre los privilegios de la familia Castro continúa creciendo dentro y fuera de la isla.