Una nueva protesta en El Fanguito se registró durante la noche del sábado, cuando decenas de residentes de esa comunidad habanera salieron a las calles después de soportar prolongados apagones y problemas con el suministro de agua.
La movilización ocurrió en El Fanguito, una barriada situada a orillas del río Almendares, en El Vedado, municipio Plaza de la Revolución de La Habana, y representó la segunda manifestación pública registrada en la zona en aproximadamente un mes.
Imágenes divulgadas por el medio independiente CubaNet y por usuarios en redes sociales mostraron a residentes concentrados en la vía pública, mientras agentes vestidos de verde olivo permanecieron desplegados en los alrededores.
Denuncian presencia de “boinas negras” durante la protesta
Según los testimonios de cubanos que participaron en la manifestación, la dictadura reaccionó con la militarización de la zona. En ese sentido, denunciaron que miembros de las tropas especiales, conocidos popularmente como “boinas negras”, llegaron al sitio en medio de la protesta en El Fanguito.
La presencia de fuerzas vinculadas a la represión de manifestaciones volvió a provocar cuestionamientos sobre la respuesta de la dictadura cubana frente al creciente malestar social provocado por el deterioro de los servicios básicos.
“En lugar de mandar militares, manden soluciones”, escribió Omar Pérez, residente en Artemisa, en la publicación de CubaNet sobre los acontecimientos.
Vecinos denuncian apagones de hasta 30 horas
La protesta en El Fanguito ocurrió después de extensos cortes eléctricos que golpearon especialmente a una comunidad donde reside una importante población de adultos mayores y personas vulnerables.
A través de la publicación de CubaNet en Facebook, la usuaria Maylen Alonso denunció que los apagones alcanzaron las 28 y 30 horas e incluso superaron esos períodos.
“Es que es demasiado ya lo del tema de la luz y el agua con esta zona. Pertenezco al mismo circuito y siempre es un invento diferente, 28 horas, 30 horas y hasta más, pero no analizan que este Consejo Popular es el más viejo poblacional, en su mayoría son adultos mayores, enfermos, encamados, con poca movilidad”, escribió.
La residente también cuestionó la falta de respuestas de las estructuras políticas y administrativas del régimen castrista.
La protesta en El Fanguito reflejó además problemas que fueron más allá de la electricidad. Los vecinos denunciaron dificultades para conservar alimentos, descansar durante las noches y almacenar agua.
“Cuántas madres hoy se les echó a perder comida, cuántos niños llevan durmiendo sumamente mal con estos apagones y con estos perros calores; cuántos días llevamos cargando agua, algo que es primordial”, expresó Alonso, al tiempo que lanzó una advertencia: “la paciencia tiene límite”.
Denuncian privilegios para funcionarios
La mujer también cuestionó que altos funcionarios no padezcan las mismas afectaciones que soporta el resto de la población.
Alonso preguntó “cómo al Ministro de Salud no se le va la luz, que vive en el mismo circuito” y aseguró que la cuadra donde reside el funcionario fue aislada para evitar los cortes eléctricos.
Las acusaciones sobre los privilegios añadieron otro elemento de malestar a la protesta en El Fanguito, en momentos en que numerosos cubanos afrontaron apagones prolongados en medio de la deteriorada situación energética nacional.
El Fanguito ya había salido a las calles
Es importante recordar que a finales de julio, otra protesta en El Fanguito estalló después de que residentes permanecieran más de 48 horas sin electricidad, agua ni gas.
En aquella ocasión, un grupo de vecinos, entre ellos madres acompañadas por sus hijos, bloqueó la Avenida 23 para exigir soluciones. Las autoridades restablecieron los servicios mientras permanecía activa la manifestación, pero posteriormente se denunciaron detenciones, citaciones y amenazas contra participantes.
La nueva protesta en El Fanguito confirmó que el descontento persistió apenas semanas después de aquella movilización.
El episodio se produjo además dentro de un escenario nacional marcado por una profunda crisis energética, con averías en centrales termoeléctricas y déficit de generación.
La repetición de una protesta en El Fanguito en tan corto período evidenció el nivel de agotamiento de una comunidad golpeada por la precariedad. Mientras los residentes reclamaron servicios elementales, la presencia de fuerzas uniformadas volvió a mostrar la respuesta coercitiva del régimen ante expresiones públicas de descontento.
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