Una gran Oleada de cubanos sigue arribando a suelo estadounidense, se estima que entre octubre del 2014 y septiembre del presente año unos 73 mil cubanos sin visa, lograron ingresar a EEUU registrando asi el mayor flujo de inmigrantes en la última década.
Tal éxodo ha ocasionado que muchos de los inmigrantes no consigan donde alojarse, ya que los albergues destinados a recibirlos se encuentran saturados. Son pocos los que tienen familiares en América del Norte, por lo que muchas veces su viaje se convierte en toda una travesía.
El caso de Reynaldo Favier Cobas y su hijo Reinaldo Favier Vega es uno de estos, salieron de Cuba hacia Ecuador el 30 de septiembre y para principios de noviembre ya se encontraban camino a Estados Unidos.
Cobas y su hijo lograron evitar la crisis de los refugiados cubanos en Centroamérica y pudieron entrar a Estados Unidos por la frontera con México sin problemas. Cabe resaltar que la mayor parte de los cubanos ingresan por esta frontera, alrededor de 27 mil según registros.
Las complicaciones ocurrieron al llegar a Miami, donde no tienen familiares y no pudieron encontrar un sitio para quedarse. Por poco terminan durmiendo en la calle, a la intemperie, como les ha pasado a decenas de otros refugiados cubanos en los últimos meses. Sin embargo una integrante de la Fundación Éxodo 94, les extendió su apoyo.
Esta fundación fue consolidada como grupo de rescate en Miami debido al alto índice de inmigrantes que han ingresado al país y con el número creciente de isleños que llegan en busca de asilo, luego del deshielo entre Estados Unidos y la isla, el arribo de cubanos sin familiares que entran por la frontera se incrementa hasta cifras no vistas desde el éxodo de los balseros en 1994.
Un cubano asistido por Alicia García, integrante de la Fundación éxodo y entrevistado junto con Cobas y su hijo, llegó al Aeropuerto de Miami en un vuelo procedente de las Bahamas. Sandy Riguera Guillén, de 20 años, arribó el mes pasado a Miami International Airport (MIA), luego de volar de La Habana a Freeport en las Bahamas. Ahí abordó otro avión que lo trajo a MIA, donde pidió asilo bajo la Ley de Ajuste Cubano.
Por su parte Cobas, de 44 años, y su hijo de 22, salieron de Cuba primero hacia Ecuador el 30 de septiembre por vía aérea.
Luego de permanecer 20 días en Ecuador, Cobas y su hijo empezaron el periplo hacia Estados Unidos.
Según ellos, al inicio no pensaban venir a Estados Unidos, sino que solo querían comprar artículos en Ecuador para luego revenderlos en Cuba.
Pero una vez en Ecuador, y hablando con otros cubanos, decidieron venir a buscar otra vida en Estados Unidos. Cobas dijo que decidió dirigirse con su hijo a Estados Unidos para darle una mejor oportunidad de estudio y profesión. “Yo realmente no veía futuro para él en Cuba”, dijo el inmigrante.
Por tierra llegaron a Colombia y luego por lancha viajaron a Panamá, donde luego cruzaron por tierra a Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala para finalmente llegar a México.
En Tapachula, ciudad mexicana en la frontera con Guatemala, abordaron un avión a la capital mexicana y allí se subieron a otro avión rumbo a Reynosa, en la frontera con Texas. Desde ahí cruzaron a Estados Unidos. Finalmente llegaron a Miami el 7 de noviembre.
Esto significa que fue por solo unos días que Cobas y su hijo lograron salvarse de quedar varados en Costa Rica como miles de otros cubanos que venían de Ecuador.
La crisis comenzó cuando el 10 de noviembre las autoridades de Costa Rica desmantelaron una red continental de tráfico de cubanos. El problema se trasladó luego a la frontera con Nicaragua cuando las autoridades de ese país impidieron el paso a más cubanos.
Gracias a una entrevista por televisión, contactaron a Alicia García de la Fundación Éxodo 94 que los llevó a un albergue.
Actualmente, los tres cubanos se están quedando en la iglesia Coral Park cerca de la esquina de la Avenida 87 y la Calle 16 del suroeste.
En una entrevista, García dijo que desde el año pasado, su organización ha asistido a más de 500 cubanos que no han podido encontrar albergue luego de llegar a Miami. En este mes, dijo, ha asistido a más de 30.
“Los estamos ayudando para que sepan que, aunque no tengan familia, hay alguien que los recibe para que no se sientan solos”, dijo García.
Añadió que su grupo busca ahora instalar un albergue permanente.
“Estamos preparando un albergue para poder llevarlos ahí y no buscar de correcorre un sitio donde alojarlos”, dijo García.
Para ello, García dice que se requiere el apoyo de la comunidad, incluyendo donaciones financieras y de artículos.
“Necesitamos habilitar ese albergue,” señaló. “Estamos necesitando literas, sábanas, toallas y artículos de aseo personal.”
Fuente: El Nuevo Herald
