El opositor cubano, Carlos Michael Morales Rodríguez, expresó su grave preocupación por su vida tras 73 días de un encarcelamiento que, hay que recordar, fueron completamente injusto.
En un reporte emitido recientemente por el medio independiente CubaNet, se recordó que el hombre, a lo largo de ese tiempo, realizó dos huelgas de hambre, acumulando un total de 45 días sin alimento.
Aunque fue liberado el 19 de julio tras un juicio que, según afirmó, demostró su inocencia, su situación de salud continuaba siendo crítica.
En conversación con el medio citado, enfatizó la manipulación de la justicia en su contra, asegurando que las acusaciones eran infundadas y parte de una campaña de represión.

El opositor sufrió un deterioro físico significativo debido a esas huelgas de hambre, presentando síntomas preocupantes como inflamación en las piernas.
Los médicos que lo evaluaron temieron que esto pudiera estar relacionado con problemas renales o cardíacos. Pero nada de esto importó al régimen que, a pesar de su mala salud, amenazó a Carlos Michael Morales de ser trasladado a una prisión de máxima seguridad si no establecía un vínculo laboral con la dictadura.
Por otro lado, el activista denunció constantemente las brutalidades que sufrió en la cárcel, incluyendo golpizas y aislamiento. Aseguró que cada vez que alzaba su voz en protesta, era objeto de represalias severas, lo que lo llevó a un estado de desesperación por su vida.
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Morales afirmó que había sobrevivido gracias a la solidaridad internacional y urgió a la comunidad global a que conociera su situación.
Para nadie es un secreto que, en la isla comunista, los presos políticos son tratados como criminales de alta peligrosidad, mientras que los verdaderos delincuentes caminan con toda la libertad del mundo por las calles del país.
Redacción de Cubanos por el Mundo