El poeta Oscar Cruz, que acaba de publicar la antología The Cuban Team. Los once poetas cubanos (Eidiciones Hypermedia, 2016), ha asegurado que, entre los autores que residen en la Isla, “cada día es más difícil identificar quién está en el jueguito institucional”.
Entrevistado por Carlos A. Aguilera en Hypermedia Magazine, Cruz afirma que “el jueguito (con las instituciones) es sabroso” porque “ofrece premios, publicaciones, derechos de autor, viajecitos, internet, jurados, homenajes, pueden darte casa o cambiarte la que te dieron por una mejor”.
“Conozco a varios que llevan años jugando y a pichones de jugadores que tienen una capacidad increíble para el vuelo. Esto puede afectarte hasta el día que descubres que el sistema literario es de juguete”, advierte el poeta.
O el día en que se descubre también “que todo su aparato de representación, de premios y de eventos es de cartón” y “que la mediocridad y el oportunismo político le han hecho metástasis”.
En este sentido, agrega el autor, “hay mucha falta de carácter y seriedad” y es por ello que “lo mejor que puedes hacer es recluirte en tu casa y escribir tus poemetos, leer tus materiales, tener una preparación interior lo más severa posible, publicar cuando se pueda y como se pueda”.
En consecuencia, para el poeta es mejor no exponerse y “no esperar absolutamente nada” ya que “solo así estás a salvo y no te dañas”.
De lo contrario, opina, puede pasar lo que “le ha pasado a tantos que, después de haber escrito magníficos textos, andan por ahí desbarrando de otros porque no le dieron tal o más cual premiecito, desesperados, enfermos de merecimiento, llenos de complejos y paranoia, con una autoestima desbaratada por la falsedad y la hipocresía literaria que los hizo creer unos salvajes”.
El poeta cree que “las cosas no cambiaron mucho” en el terreno cultural respecto a los años 90. “Existe un estado, donde el partido, el aparato administrativo, el sistema institucional y la ideología, se funden en una suerte de bloque o monolito que controla de arriba abajo sin fisuras ni desviaciones”.
En este sentido, “no se admiten jueguitos… Se trata de una pirámide grasosa donde están superpuestos los mecanismos de corrección y control, los discursos y los comportamientos. Una verticalidad casi perfecta”, añade.
Cruz (Santiago de Cuba, 1979) es autor de La Maestranza y Balada del Buen Muñeco. Residente en la Isla, recientemente estuvo en el festival de poesía O, Miami, un evento anual dedicado a la creación poética y auspiciado por O, Miami y James L. Knight Foundation.
Publicado originalmente en Diario de Cuba