Un escenario putrefacto y dantesco se apoderó de las instalaciones del Hospital Alberto Fernández Montes de Oca en el municipio de San Luis, una localidad perteneciente a Santiago de Cuba, donde las aguas fecales inundaron los pasillos y salas de atención poniendo en riesgo la vida de los pacientes.
Así lo denunció el comunicador Yosmany Mayeta Labrada a través de sus redes sociales, quien expuso mediante imágenes la presencia de charcos de inmundicia, cartones mojados y recipientes improvisados que el personal tuvo que colocar en el suelo en un intento desesperado por contener el avance de los líquidos contaminantes cerca de zonas críticas como la sala de Hemodiálisis.
La gravedad del asunto radica en que el colapso sanitario ocurre precisamente en el área de Medicina Interna, un sector que supuestamente fue sometido a reparaciones recientes, lo cual evidencia la pésima calidad de las obras constructivas que ejecuta la dictadura y su total desprecio por la seguridad clínica de los ciudadanos.
Esta negligencia obligó a las autoridades médicas a ordenar el traslado inmediato de los enfermos hacia el municipio de Palma Soriano, una medida que incrementa el sufrimiento físico y los gastos económicos de las familias de Santiago de Cuba que ya deben lidiar con la miseria generalizada y la falta de transporte.
El hedor insoportable y el inminente peligro de infecciones bacterianas transformaron el recinto asistencial en un foco de enfermedades, demostrando una vez más que la supuesta “potencia médica” que vende el castrismo no es más que una fachada en ruinas que se desmorona sobre la población indefensa.
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La crisis en esta institución de salud de Santiago de Cuba es el fiel reflejo de un sistema fallido que prefiere invertir en hoteles para turistas antes que garantizar condiciones higiénicas mínimas para sus propios habitantes.
Redacción de Cubanos por el Mundo