El activista Cristiano y padre cubano David Espinosa puso en el centro del debate público un nuevo episodio que evidencia la estrategia del régimen cubano para moldear la narrativa histórica entre las nuevas generaciones.
A través de su perfil en Facebook, el joven padre denunció este jueves que el libro de texto de Cultura Política correspondiente a décimo grado contiene un capítulo dedicado a desacreditar las coberturas internacionales sobre las protestas del 11 de julio de 2021, calificándolas de “fake news” y “bulos”.
Según las imágenes difundidas por Espinosa, el material escolar reproduce un diálogo del programa oficialista Mesa Redonda entre su conductor, Randy Alonso, y el puestol a dedo de Cuba Miguel Díaz-Canel. El texto va acompañado de capturas de pantalla de titulares de medios extranjeros, selladas con un sello rojo que las tacha de desinformación.
“Tal vez en Cuba no haya adelantos científicos ni económicos… pero nuestros hijos sí estarán actualizados en la materia ideológica que desea nuestro gobierno”, escribió Espinosa con evidente sarcasmo, en un mensaje que rápidamente se viralizó en redes sociales.
Uno de los ejemplos que el libro utiliza para ilustrar la supuesta manipulación mediática es un titular del diario ABC Internacional, al que el texto califica como “un diario franquista español”, que informaba sobre la presunta dimisión del viceministro primero del Ministerio del Interior por discrepar del uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes. El libro también reproduce declaraciones de Díaz-Canel en las que el dictador cuestiona la magnitud de la represión: “¿Dónde están los miles de muertos?, ¿dónde están los casos de muertos en Cuba?, reconocemos que hubo un fallecido y estamos haciendo toda la investigación”.
Sin embargo, los informes de organizaciones independientes de derechos humanos pintan un panorama radicalmente distinto. Cubalex y otras agrupaciones documentaron más de 1.400 detenciones en relación con las protestas. Human Rights Watch recogió esa cifra en su informe sobre la represión, publicado un año después de las manifestaciones. Para entonces, al menos 701 personas permanecían privadas de libertad, según Amnistía Internacional.
El texto escolar también acusa a los medios internacionales de haber difundido imágenes falsas, señalando que una fotografía presentada como el malecón habanero correspondía en realidad al de Alejandría, en Egipto, y que otra mostraba celebraciones en Argentina por la Copa América.
Sin embargo, la cantidad de videos ciudadanos y testimonios recogidos por diversas fuentes contradice la narrativa oficial que minimiza lo ocurrido como simples disturbios.
Espinosa enmarcó este hallazgo dentro de una estrategia más amplia que impregna todos los ámbitos de la vida en la isla. “El adoctrinamiento político en Cuba va desde que naces hasta que te mueres: en la TV, en los hospitales, en los carteles de la calle, en las escuelas, en los centros de trabajo estatal”, denunció.
El libro de Cultura Política pertenece a una asignatura obligatoria del preuniversitario cubano, editada por Pueblo y Educación bajo la supervisión del Ministerio de Educación. El Observatorio de Libertad Académica ya había alertado en septiembre de 2024 que el llamado Tercer Perfeccionamiento de la Educación rediseñó 506 textos con una fuerte carga doctrinaria, incluyendo la exaltación de figuras como Fidel Castro, el Che Guevara y el propio Díaz-Canel.
Espinosa no es un desconocido para las autoridades cubanas. El régimen ha intentado silenciarlo en múltiples ocasiones, ha sido citado reiteradamente por el MININT, agentes de la Seguridad del Estado intentaron reclutarlo como informante y ETECSA le cortó las líneas telefónicas de forma coordinada junto a su esposa Laidy García y otros activistas.
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