La revolución cubana según su lema desde hace casi seis décadas fue creada “por los humildes y para los humildes”. Y ellos son los que cada día están más humillados tanto por los costos como por sus salarios, impuestos por el mismo régimen. Hoy día sus habitantes lloran el comienzo de las clases, por el simple hecho de no tener como vestir a sus hijos para ir a la escuela o como comprarle sus útiles escolares.
Celia es una de esas tantas madres. Ella a cuentagotas ha ido consiguiendo la vestimenta para su hija Mélany, quien está por iniciar la secundaria básica en Holguín.
Relata al Diario De Cuba que aún no ha podido comprar los zapatos por su alto costo. “Los más económicos que he visto son unas gomas moradas, que no combinan con el uniforme y eso es lo que compraré cuando mi hijo mayor me regale los 10 mil CUC que me ofreció como ayuda”.
De la caridad también obtuvo los blúmeres y de resto los shorts y su uniforme los arregló ella misma con sus conocimientos de costura. Sin embargo se queja de que “la mochila, el forro para los libros, las medias largas y recogedores de cabello, es demasiado… y no sé de dónde sacar tanto efectivo”.
Las escuelas cubanas son públicas desde que inició la revolución castrista. Todos los estudiantes asisten a la escuela cercana a su vivienda, sin importar posición social. Allí se ven tanto a los adinerados como a los más humildes.
Pero en esos colegios los profesores tampoco tienen material de calidad. Sus clases son dadas con libros viejos, lápices y libretas de mala calidad que además no alcanzan para cubrir la necesidad de cada estudiante. Así de “caótico” siguen los preparativos para el inicio a clases. No es una alegría, sino una mortificación tanto para los adultos como para los alumnos.
Redacción Cubanos Por el Mundo