Literalmente de un día para otro. El país centroamericano que hace unos días estaba deportando a los migrantes cubanos que provenían de Colombia ha decidido dar un giro en su determinación. Mientras algunos escapaban por la selva, Panamá decidió abrir la posibilidad de otorgarle a los migrantes cubanos asilo político en su territorio.
“Nos están llevando de uno en uno a llenar papeles. A mí todavía no me han llamado”, comentó Carmen Mejías, una emigrante detenida en la localidad panameña de Lajas Blancas, Darién, en entrevista con Diario de Cuba.
El pasado 2 de febrero, el presidente de Panamá Juan Carlos Valera se pronunció sobre la crisis migratoria de los cubanos en territorio panameño y explicó sobre las posibilidades para estos migrantes, entre ellas, la posibilidad de recibir de su gobierno un permiso de trabajo y regularizar su situación, siempre y cuando no cuenten con antecedentes penales, de lo contrario, serán entregados a las autoridades de Migración.
Actualmente, cerca de 120 cubanos continúan en Colombia a la espera de una decisión del gobierno panameño. Tal es el caso de Andy Mora, migrante que regresó a Turbo, expulsado por la guardia del país centroamericano.
“Colombia nos está renovando el salvoconducto, pero nuestra intención es continuar. Estamos esperando a ver si Panamá nos da paso. De no ser así, tomaremos la selva de nuevo. Algunos han decidido regresar a Cuba, esos son pocos, otros al país por donde ingresaron desde Cuba”, declaró Mora.
Maltratos y agresiones
“El pasado 31 de enero, cuando nos iban a deportar y a dejar tirados en la selva en la frontera con Colombia, nuestra respuesta fue sentarnos en actitud pacífica y tomarnos de las manos, pero ellos usaron la fuerza y descargas eléctricas. Algunas mujeres tienen laceraciones en el cuerpo y la piel quemada, pero no hemos recibido atención médica”, se quejó el emigrante José Luis Berlau.
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“Aunque las deportaciones las pararon, las condiciones en que estamos son duras: dormimos en el suelo, el agua nos las restringen y estamos rodeados por guardias armados. Ellos dicen que esto es un campamento para refugiados, pero de humanitario no tiene nada”.
Solidaridad de Cáritas
Cerca de 255 migrantes cubanos han conseguido respaldo en el albergue de la Pastoral Social Cáritas, tras haber pasado ocho días caminando por la selva de Darién. La organización ha atendido a más de 6.000 emigrantes cubanos desde que estalló la crisis migratoria a finales de 2016.
“Nosotros nos reunimos con el canciller de Panamá, a quien pusimos al tanto de la situación de los cubanos en la localidad de Lajas Blancas. Lo importante es que las deportaciones se frenaron”, dijo el diácono Víctor Berrio, secretario general de Cáritas Panamá.
“Los 34 cubanos que iban a ser deportados el viernes 3 de enero están allá junto con los 18 que habían escapado y estaban perdidos en la selva, la guardia los rescató y los llevó de nuevo para Lajas Blancas”, señaló.
“Para el miércoles 8 de febrero el Gobierno panameño debe tener listo todos los mecanismos para solucionar esta crisis migratoria. Algunos decidirán continuar y otros, que cumplan los requisitos, recibirán permisos de permeancia y laboral”, dijo Berrio.
Redacción Cubanos por el Mundo / Con información de Diario de Cuba