El joven ya no cree en el Partido ni en el presunto interés de los funcionarios de Salud Pública, ni en la madre de los tomates.
En la provincia de Pinar del Río, Cuba, un joven cubano identificado como Dayan, quien ha estado luchando contra una rara enfermedad, se vio de pronto sorprendido en su propia casa con la visita de representantes del Partido Comunista de Cuba (PCC) y del Ministerio de Salud Pública (Minsap).
Dayan, originario de Santa Lucía, en el Municipio Miranda, ha captado la atención pública después de publicar un video en redes sociales solicitando ayuda para tratar su Linfoma grado 4, una condición que ha llevado a un ensanchamiento progresivo de sus piernas y le ha dificultado caminar.
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El caso de este joven se dio a conocer su caso gracias al activista Niover Licea. En un video que publicó Niover en su cuenta de Instagram, del que todos los medios digitales cubanos independientes se hicieron eco, el joven expresó su frustración con el sistema de salud cubano, señalando que, a pesar de haber sido llevado a varios hospitales y consultado con múltiples médicos en la isla, no ha encontrado una solución efectiva para su padecimiento.
En su desesperación, traicionado por el MINSAP y todas las autoridades y funcionarios del país encargados de resolver su caso, Dayan hizo un llamado para recibir ayuda fuera del país o encontrar un médico que esté familiarizado con su enfermedad y pueda ofrecerle el tratamiento necesario.
Tras hacerse viral el video y conocido por miles de cubanos y extranjeros del padecimiento de este joven en la (im)potencia médica que pregona el PCC por el mundo, recibió una curiosa visita de representantes del PCC y Minsap a la casa.
La visita de estos funcionarios a casa de Dayan, de la que conocimos gracias a un vecino que presenció los hechos, se produjo no en respuesta a su público llamado de auxilio. O sí, pero no para ayudarle, sino para “prometerle”, no sin antes pedirle que hiciera otro video “aclarando” que había sido visitado por las autoridades encargadas de atender su caso y que este se resolvería.
Sin embargo, en lugar de recibirlos con esperanza, Dayan optó por expulsarlos de su hogar, conscientes de que lo que en realidad pretendían era silenciar la denuncia y poner un pañito húmedo sobre una herida ya abierta.
Su vecino, a quien por razones lógicas protegeremos su identidad, dijo que el acto del joven es producto de la creciente desconfianza hacia las instituciones estatales y su incapacidad para atender adecuadamente las necesidades de salud de la población.
“Los botó de la casa. Bien por él. Esa gente no va a ser (sic) nada. Lo abandonaron a su suerte durante años. Esas piernas se le pusieron así no de ayer para hoy. Él sabe que son unos descarados”, dijo.
Según el vecino la única que “sobrevivió” a la estampida y expulsión fue una psicóloga, que aunque no puede prometer cura alguna, le ofreció ayuda y herramientas de autoayuda para continuar adelante, pues se trata de un proceso complejo.
“Igual es una descarada, diciéndole que si necesitaba algo, que ellos estaban ahí para ayudarlo, que todo se iba a resolver… Nada, la misma muela de siempre,” dijo el vecino de Dayan.
Este incidente subraya la crítica situación del sistema de salud en Cuba, donde la escasez de insumos médicos, medicamentos y la falta de personal calificado en los hospitales han sido problemas persistentes.
Muchos cubanos se han visto obligados a buscar alternativas fuera de las fronteras del país para recibir atención médica adecuada, una opción que no está al alcance de todos debido a las restricciones de viaje y los costos asociados.
La historia de Dayan y su posterior reacción con estos funcionarios del montón, expone las deficiencias del sistema de salud cubano y el descaro de todos en el PCC y el MINSAP. Mientras tanto, la comunidad internacional y los cubanos en la diáspora han mostrado su solidaridad, compartiendo la noticia y buscando maneras de brindar apoyo a Dayan y a otros en situaciones similares.