La maquinaria represiva de la dictadura concedió una libertad condicional y vigilada al periodista independiente Ángel Cuza Alfonso, quien abandonó los calabozos de la prisión de Guanajay para enfrentarse de inmediato a un nuevo cerco de hostigamiento judicial bajo cargos fabricados que evidencian la naturaleza criminal del castrismo.
La información fue confirmada por el propio afectado a través de un audio enviado al medio CubaNet, testimonio en el cual detalló las instrucciones recibidas por los agentes castristas para presentarse obligatoriamente ante la unidad policial de Tercera y 110 en el municipio capitalino de Playa con el fin de firmar documentos procesales.
Cabe recordar que el aparato castrista montó una causa penal insostenible acusando al comunicador del delito de “portación de explosivos” por la simple tenencia de un casquillo de bala, una maniobra absurda que busca mantenerlo atado a un proceso legal arbitrario y silenciar su labor informativa mediante amenazas directas de un nuevo internamiento en Matanzas si se atreve a disentir.
Trascendió que apenas transcurrieron unas horas desde su salida de la cárcel cuando los esbirros de la Seguridad del Estado reactivaron su mecanismo de coacción, situación que demuestra que en la isla no existe la libertad real para los opositores sino un cambio de celda por una prisión a cielo abierto donde la amenaza es constante y la ley se utiliza como herramienta de terror político.

Este episodio de persecución contra Ángel Cuza se suma a su reciente traslado al penal de Artemisa, siendo aislado y castigado con severidad por el régimen.
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La sistemática violación de los derechos humanos queda patente una vez más en el caso de Ángel Cuza, pues su retorno a las calles no representa un acto de justicia sino una fase distinta de una estrategia diseñada para quebrar la voluntad de quienes exponen la miseria, la corrupción y la brutalidad de un sistema fallido que teme a la verdad.
Redacción de Cubanos por el Mundo