Al periodista cubano José Ramírez Pantoja no le quedó otra opción que pedir asilo político de EEUU. Esto luego que sufriera una férrea persecución de parte del régimen de la Isla.
Ramírez publicó en el 2016 comentarios de Karina Marrón, subdirectora del diario oficial Granma, alertando a periodistas de “protestas masivas” similares a las del Maleconazo de 1994, si se repitiera otro “Período especial” en Cuba, según reporta El Nuevo Herald.
Esa publicación generó revuelo e inmediatamente fue expulsado de Radio Holguín, en el extremo oriental de la Isla. Además lo censuraron en todos los medios de prensa oficial cubanos.
Posteriormente intentó escribir para la prensa independiente pero fue amenazado por las autoridades con la cárcel.
Asilo
El comunicador pidió asilo político en la frontera sur de Estados Unidos, después de dos meses de espera en México, convencido de que escapar de Cuba era “su única opción”.
“Me dejaron sin trabajo ni sustento, sin importarles los años que trabajé como periodista, solo por el hecho de informar. Después vinieron las amenazas, las presiones. Querían que dejara de trabajar para la prensa independiente y a la vez continuaban censurando mi trabajo en la prensa oficial”, relató.
El Tribunal Municipal Popular de Holguín ratificó una sentencia en su contra. También la Comisión de Ética Nacional de la Unión de Periodistas de Cuba falló adversamente.
Desde el oficialismo voces con poder dentro de los medios lo acusaron de quererse pasar “a la prensa de Miami”. Toda una serie de acciones que atentaban contra la vida del periodista.
“Después que me expulsaron de mi trabajo tuve que trabajar como empleado doméstico porque el Estado controla todos los medios en Holguín. Trabajé por techo y comida. Parece que lo que publiqué de Karina Marrón les incomodó tanto que se dedicaron a perseguirme y a amenazarme”, agregó.
El caso de Ramírez Pantoja fue incluido en el informe de cierre del 2016 que publicó el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ).
La organización, con sede en Nueva York, alertó entonces de un aumento en los arrestos a periodistas en la isla, las confiscaciones de útiles de trabajo y la imposición de cartas de advertencia policiales a los reporteros.
Redacción Cubanos por el Mundo