No, no es un invento. Tras el paso de la tormenta subtropical Alberto y las intensas lluvias que impactaron la región central de Cuba durante el mes de mayo, Manicaragua, municipio montañoso de Villa Clara, pasó de tener una presa a contar con su propia playa, todo producto de una “costumbre social” según reporta Cubanet.
Los lugareños que pasan por la carretera que quedó bajo las aguas de la presa Hanabanilla, se refrescan allí durante el verano. Aunque antes era solo un lugar de paso, ahora se disfruta como una especie de “playa” pero sin sal y sin costa.
“Esta carretera – señala un habitante de las inmediaciones- es la entrada al hotel Hanabanilla. Como es una zona baja, la presa la tapó y los carros pequeños no pueden entrar, los más grandes sí. Los clientes del hotel entran por barco, ya sea del hotel o particular. Las personas que viven hacia el otro lado sí tienen que cruzar por las aguas para llegar o salir de sus casas”.

Según indica el reportaje, la situación no es novedosa para los locales. Los huracanes Lily (1996) y Michelle (2001) provocaron una situación similar en estos confines, pero los pobladores de esta zona, nombrada Salto de la Hanabanilla, nunca antes habían visto a la presa aliviar tan generosamente, como mar tempestuoso.
“El ciclón (Irma) subió la presa, pero no llegó a este nivel de ahora, pero cuando vino el cicloncito ese, Alberto, alivió mucho más y algunas casas quedaron incomunicadas”.
La “opción para pasar el verano” llegó en momentos en el que uno de los principales embalses del territorio cubano anhelaba llegaran algunas gotas del preciado líquido. Sin embargo, ahora son miles de metros cúbicos del vital líquido por día, en un esfuerzo por desechar lo que ahora tanto le abunda.
Redacción Cubanos por el Mundo