
Quizás en vida, muchos tienen la fortuna de exigir cómo les gustaría ser sepultados, pero, al parecer, el protagonista de esta historia no corrió con la misma suerte.
En Tucumán (México), un ómnibus hizo su parada de rutina diaria y su chofer permitió que abordaran a un difunto por la puerta trasera de este transporte.
Todos quedaron realmente asombrados ante la presencia del nuevo pasajero.
Sin embargo, este viaje no fue planificado así desde un principio. La situación se presentó por causa de un imponderable, esos casos fortuitos que suelen escapar de las manos para su pronta solución.
¡Así ocurrió! Al parecer, la empresa encargada de realizar el traslado no respondió a tiempo ante el desperfecto que sufrió el auto fúnebre y, lamentablemente, no quedó otra alternativa ¡a tomar el ómnibus!