Otra de la “potencia médica”: Embarazada denuncia insalubridad extrema en hospital de Las Tunas

La mal llamada “potencia médica” de Cuba sigue quedando en evidencia. Esta vez, desde la provincia de Las Tunas, una paciente denunció la pesadilla infame que vivió tras ser sometida a una cesárea en el Hospital General Docente Dr. Ernesto Guevara de la Serna.

La víctima, arrojada a la suerte en una institución que simboliza la decadencia del sistema castrista, permaneció tirada en un pasillo frío e inhumano inmediatamente después de su cirugía. La crueldad con la que la dictadura trata a las gestantes y a los recién nacidos demuestra que la supuesta propaganda oficialista es solo una fachada ruinosa para engañar a la opinión internacional mientras el pueblo sufre el abandono absoluto.

Plagas e infecciones acechan a los recién nacidos

El escalofriante testimonio, canalizado y expuesto públicamente por el periodista Mario Pentón a través de sus redes sociales, expone el calvario de la joven madre, quien solo logró salir del pasillo cuando se desocupó un espacio en un cubículo.

Sin embargo, el traslado no trajo alivio alguno, sino la confirmación de una insalubridad nefasta y destructiva. La denunciante relató que en el lugar imperaba una situación higiénica crítica que pone en riesgo constante la vida de los infantes.

La plaga llegó a tal extremo que, según palabras del comunicador, “fue necesario esterilizar el cunero ante la presencia de chinches y cucarachas en la sala”, un dato desgarrador que desenmascara la podredumbre estructural de la dictadura y su “potencia médica”.

El mito de la sanidad castrista se derrumba ante la realidad

Este drama no es un hecho aislado, sino la prueba irrefutable del colapso total de la atención hospitalaria bajo la tiranía castrista. Mientras las cúpulas del régimen se enriquecen con el tráfico de servicios de salud, los verdaderos centros de atención en la isla operan como auténticos focos de infección.

Exponer a recién nacidos y a mujeres convalecientes a insectos y gérmenes en instalaciones devastadas evidencia que el mito de la potencia médica jamás existió para los cubanos de a pie. La falta de higiene, la escasez de insumos básicos y el desprecio por la dignidad humana cobran vidas diariamente en un país donde enfermarse equivale a recibir una condena dictada por la negligencia estatal.

La potencia médica mantiene a los hospitales en ruinas
Foto: Mario Pentón

Las embarazadas sufren de forma brutal la “potencia médica”

Esta no es la primera vez que una embarazada en la isla comunista sufre tratos degradantes. Lo peor es que, mientras siga el régimen, seguramente tampoco será la última.

A comienzos de este año, por ejemplo, otra gestante se encontraba atrapada en una pesadilla sanitaria dentro del Hospital Clínico Quirúrgico Juan Bruno Zayas en Santiago de Cuba, donde debió enfrentar la fase final de su proceso rodeada de suciedad y una dieta paupérrima que amenazó su integridad física y la de su hijo por nacer.

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Estos episodios confirman el colapso que sufren los hospitales en toda la mayor de las Antillas, transformando el momento de dar a luz (que debería ser un momento único de alegría total para la familia) en una experiencia traumática donde la supervivencia que depende más del azar que de los insumos o la infraestructura disponible, y todo gracias a un grupo de criminales que mantienen al país bajo secuestro.

Mientras tanto, la cúpula sigue dándose todos los lujos posibles, burlándose descaradamente de un pueblo que ya no aguanta más tanta humillación y tanto caos.

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