El gobierno de Villa Clara en Cuba ha fijado el precio del pan en 70 pesos por una barra de corteza dura de 200 gramos, lo que ha provocado reacciones indignadas entre la población.
La oferta de estas panaderías es limitada y muchas veces los panes se revenden en las calles a precios aún más elevados.
Los productos alimentarios que se comercializan minoritariamente por la Empresa Provincial Productora de Alimentos (EPPA) han experimentado una variación en sus precios mayoristas y minoristas debido a la Ley 138 “De organización y funcionamiento del Gobierno Provincial del Poder Popular”.
El gobernador de Villa Clara, Alberto López Díaz, ha aprobado la modificación de los precios, incluyendo 11 productos alimentarios derivados de la harina.
Además del pan, los precios de otros productos también han aumentado considerablemente, como las galletas saladas, que ahora cuestan 455 pesos por bolsa, y el paquete de coditos, que cuesta 425 pesos por un kilogramo.
Los cubanos han criticado en las redes sociales la inflación en la economía nacional, que proviene de las erradas decisiones del régimen. La semana pasada, el gobierno de Granma también aumentó el precio del pan y lo vendió de manera racionada debido a la baja capacidad de producción.
Sin embargo, las mayores críticas afloraron luego de que el gobernador asegurara que es preferible que se pudran los alimentos antes de que venderlos en “precios fuera de lo establecido”.
López Díaz se hizo “viral” con estas declaraciones desafortunadas, pues también consideró que se debe instaurar un control de las fronteras villaclareñas para que no “escapen” los alimentos, con el supuesto fin de evitar que las mercancías vayan a mercados “más cálidos”.
La declaración del gobernador fue criticada y considerada como una muestra de “estupidez ideológica en estado puro” por el economista Pedro Monreal.
Eso de que “es preferible que se pierda algún producto” es una expresión de estupidez ideológica en estado puro. Es una irresponsabilidad
— Pedro Monreal (@pmmonreal) March 11, 2023
Muchos cubanos comentaron sobre esta declaración y consideraron que el gobernador es un irresponsable al decir eso, tomando en cuenta la grave escasez de alimentos que se vive en la isla.
El problema con el pan no es solo en Villa Clara, sino a nivel nacional.
En Cuba, parte del problema con el pan es el alto precio al que se vende, lo que dificulta su acceso para gran parte de la población.
Además, la oferta de pan a precios liberados es limitada y muchas veces quienes lo adquieren lo revenden en las calles a precios aún más elevados. Esto se debe a la crisis económica que atraviesa el país, con una inflación que ha afectado el costo de vida y de los productos básicos.
Para resolver este problema, se requiere una serie de medidas a largo plazo que permitan aumentar la producción de trigo y harina en el país, y reducir la dependencia de la importación de estos insumos, lo cual parece imposible de poderse lograr.
Además, se necesitan políticas económicas y de precios que permitan un acceso más equitativo a los alimentos y un aumento del poder adquisitivo de la población, lo cual, dentro del desastroso sistema socialista parece una tarea imposible.
El gobierno ha tratado de tomar medidas como la regulación de precios y la expansión de la oferta de pan a precios liberados, lo que en teoría permitiría un mayor acceso a este alimento básico para la población, pero no ha sido así.
Aseguran que han tratado de fomentar la producción local de alimentos, incluyendo la producción de trigo y harina, para reducir la dependencia de la importación, pero lo que han hecho es cambiar la harina de trigo por harina de yuca o boniato, sin las condiciones y el conocimiento para hacerlo, improvisando sobre la marcha, produciendo unos panes más propios para animales que para seres humanos.
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