Esbirros de la tiranía castrista amenazaron con imponer un nuevo proceso judicial fraudulento al preso político Ediolvys Marín Mora, quien actualmente cumple una injusta condena en la cárcel de máxima severidad Kilo 8, situada en Camagüey.
La información fue difundida por el medio independiente CubaNet, tras obtener el testimonio directo de la víctima mediante un contacto telefónico desde el centro de exterminio donde el régimen lo mantiene secuestrado.
El pasado lunes 2 de marzo, el teniente Dainer Forestal, ejecutor del caso inicial, junto a otro represor apodado Rafael, interceptaron al prisionero para intentar silenciar sus constantes denuncias sobre los atropellos que sufre la población penal.

Los oficiales de la policía política advirtieron a Marín Mora que, de persistir en su activismo, le sumarían entre uno y tres años de privación de libertad, intentando además obligarlo a firmar un acta de advertencia que el manifestante rechazó con dignidad.
Durante el hostigamiento, el oficial Forestal lanzó una amenaza contra la integridad física de Eddie Marín Barrios, padre del encarcelado, quien es un anciano vulnerable que vive sin compañía en su domicilio.
Este ciudadano de 39 años, residente del reparto La Gloria en Nuevitas y antiguo trabajador de una concretera, resultó secuestrado por sicarios de la Seguridad del Estado el 6 de septiembre de 2022, luego de participar en unas protestas populares contra los apagones.
Fue sentenciado a 13 años de prisión por los supuestos delitos de sedición y sabotaje, tras un juicio farsa realizado en enero de 2024, siendo trasladado finalmente a la tenebrosa cárcel de Kilo 8 a inicios del 2025.
Previamente, este preso político padeció condiciones infrahumanas durante más de dos años en la unidad de Cerámica Roja y en los calabozos del reparto Garrido, donde la dictadura acostumbra a quebrar la voluntad de quienes exigen libertad.
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El régimen intensifica el acoso contra este preso político para evitar que el mundo conozca la sistemática violación de derechos humanos que ocurre dentro de las prisiones cubanas, utilizando el bienestar de sus familiares como moneda de cambio.
Redacción de Cubanos por el Mundo