El preso político Lester Fernández Elizástegui, ciudadano de 24 años y pariente directo de Luis Robles, salió de la cárcel de Valle Grande bajo una detención preventiva sin que la tiranía celebrara un juicio en su contra.
La información fue difundida por Martí Noticias, medio que detalló cómo la familia del joven conoció el estatus actual del afectado al presentarse en la unidad policial de Dragones, ubicada en La Habana Vieja, donde los sicarios del régimen castrista confirmaron que no se trata de una libertad plena sino de una modificación en la medida cautelar mientras el proceso judicial continúa vigente.
El origen de este ensañamiento se remonta a julio de 2024, cuando una patrulla de la policía represiva irrumpió en una celebración privada en la vivienda de Fernández con el pretexto de bajar el volumen de la música, desencadenando un episodio de violencia institucional donde el joven resultó golpeado y arrestado por los agentes de la dictadura.
El hostigamiento contra el entorno del preso político
“Le dicen que es libertad inmediata, pero le orientan que debe de presentarse a la PNR donde pertenece (…) Cuando se presenta allí, que lo buscan en la computadora, le informan que él no está de libertad. A él como que se le aprobó un cambio de medida para que esperara el juicio fuera de prisión”, señaló Yindra Elizástegui al medio citado.
A raíz del incidente, el muchacho enfrenta cargos por supuesto atentado, habiendo transitado previamente por centros de tortura psicológica como la unidad de Picota antes de su traslado al penal de Valle Grande, evidenciando que el ensañamiento judicial es una represalia directa por el activismo de su hermano, quien es un reconocido preso político de la tiranía.

En ese sentido, la familia sostiene que el rigor del encierro y la parálisis del proceso legal constituyen un castigo indirecto diseñado para quebrar la voluntad de quienes denuncian las carencias y la miseria que impera en la isla, siendo Lester un rehén del sistema para presionar a su entorno cercano, el cual ha mantenido una postura firme contra el régimen.
Consecuencias fatales de la represión
La tragedia familiar se profundizó con el deceso de Anselmo, padre de Lester, cuya salud colapsó debido a la angustia provocada por las arbitrariedades cometidas contra su hijo, especialmente tras ser citado por la fiscalía militar a un careo humillante frente al oficial Yusdel Lozada, responsable de la agresión inicial contra el joven.
Este fallecimiento es responsabilidad directa de la dictadura cubana, ya que el estrés y la falta de garantías legales empujaron al hombre hacia una crisis fatal de salud, demostrando que la represión del castrismo no solo destruye la vida del preso político sino que aniquila físicamente a sus seres queridos mediante el terrorismo de estado.
“Nuestra lucha continúa, porque yo, como madre, todavía declaro que me quedan más de mil hijos aún en la mazmorra, y seguiré alzando la voz por ellos y por una Cuba libre”, expresó Elizástegui.
La crisis humanitaria y el destino de todo preso político en la isla
A pesar de que Luis Robles, “joven de la pancarta”, ya se encuentra en el exilio en Madrid tras cumplir parte de su injusta condena, su caso sigue siendo un recordatorio de la brutalidad de los sicarios castristas, quienes no dudaron en sentenciarlo por cargos inventados de propaganda enemiga y resistencia a pesar de las evidencias gráficas que demostraban su actitud pacífica.
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Actualmente, mientras Lester espera un juicio que podría devolverlo a las mazmorras, la situación de cada preso político en Cuba se agrava por la escasez crítica de insumos básicos y la desatención médica intencionada, factores que la tiranía utiliza como herramientas de coacción contra la disidencia interna que aún resiste en las calles.
En consecuencia, la madre de los jóvenes reafirmó su compromiso inquebrantable con la causa de la libertad, agradeciendo la visibilidad internacional que ha impedido que el caso de su hijo menor quede en el olvido total, reconociendo que cada preso político encarcelado es una herida abierta en la sociedad civil cubana que padece hambre y represión.
La llegada de Robles a España en octubre de 2025 representó una victoria parcial frente al régimen, aunque la permanencia de Lester bajo vigilancia judicial en la isla confirma que el aparato represivo no cesa en su hostigamiento contra los familiares de todo preso político que decida alzar la voz.