
Diario de Cuba.- Durante los últimos tiempos, el periódico oficialista Granma, en su sección “Los lectores en la web” —que se publica cada viernes—, ha dado a conocer el número de comentarios que generan las informaciones aparecidas en sus páginas.
Evidentemente, la intención de los jerarcas de Granma es mostrar con ello una de las facetas de la “democracia participativa” que supuestamente existe en Cuba. Sin embargo, lo que se desprende de la más reciente versión de “Los lectores en la web” resulta contraproducente para la maquinaria del poder.
Resulta que lo más comentado por los cubanos de a pie en la semana comprendida entre el 5 y el 11 de febrero fue la información titulada “Abandonaron Yulieski y Lourdes Gurriel la selección cubana de béisbol”. Esa información provocó 1.004 comentarios, superando ampliamente a la ocupante del segundo lugar, que ocasionó tan solo 126 comentarios.
Nada tiene de extraño que la decisión tomada por esos peloteros avive las pasiones de los aficionados, y salgan a la luz las más disímiles opiniones. En primer lugar, por tratarse de dos de los mejores jugadores cubanos del momento y, además, por la manera en que reaccionó la jefatura de la delegación cubana a la Serie del Caribe, máxime después de haberse operado cierta distensión entre los mandamases del deporte cubano y varios de los peloteros que se marcharon de la Isla para jugar en otras ligas.
Lo que sí resalta en este hecho es el silencio total por parte de los periodistas oficialistas que atienden el sector deportivo tras la declaración emitida por los dirigentes de la delegación cubana a esa justa caribeña. En efecto, en la mañana del 9 de febrero los periódicos y las emisoras de radio y televisión de la Isla anunciaban con carácter oficial que “los jugadores Yulieski y Lourdes Gurriel abandonaron durante la madrugada el hotel donde se alojaba la delegación de la Mayor de las Antillas. El resto de la comitiva, encabezada por sus directivos, condenaron enérgicamente la actitud de ambos jugadores en una declaración que ratifica el sentimiento de rechazo y la fidelidad al movimiento deportivo de la Revolución Cubana”. Y ahí quedó todo.
¿Cómo es posible que, de inmediato, más de mil simples cubanos —que seguramente fueron millones si contamos los que no tienen acceso a internet— emitieran sus comentarios sobre este suceso en la red de redes, mientras que ni uno solo de los comentaristas o cronistas deportivos abrió su boca o tecleó una palabra para profundizar al respecto?
Muchos apuntarán hacia la censura que pesa sobre esos periodistas, y por supuesto que no les falta razón. Pero es menester señalar otra condición tal vez más lacerante: la autocensura. Porque esos periodistas oficialistas son conscientes de que temas como el “bloqueo” de Estados Unidos, el neoliberalismo económico, o las actividades de la oposición venezolana, pueden ser enfocados sin restricciones, siempre y cuando se les critique, como es lógico. Ahora bien, sobre aquellos asuntos delicados o conflictivos para el Gobierno o sus instituciones anexas, es preciso aguardar por las indicaciones provenientes “de arriba”.
En ese sentido, cada día adquiere más actualidad la observación de cierto analista internacional que, al referirse a los medios de difusión oficialistas, declaró que en Cuba podrán haber buenos periodistas, pero no hay prensa.
Por otra parte, hubiese sido conveniente conocer todos esos criterios de la población. Seguramente muchos no coinciden con el punto de vista oficial. Porque no está claro eso de que los peloteros abandonaron la delegación. Ellos cumplieron con el equipo al participar en todos los juegos de la competencia, y solo al final optaron por no regresar a la Isla y probar suerte en ligas foráneas, como mismo han hecho otros peloteros que hoy, incluso, vienen de visita a Cuba.
Claro, en el caso específico de Yulieski, las autoridades no se resignan a haber perdido al único pelotero que en esta Serie del Caribe demostró estar a la par de sus colegas de otros equipos.