Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión afecta hoy a 322 millones de personas, 18 por ciento más que en la década pasada.
En Tanto, en Latinoamérica, Brasil es el país con más casos de depresión, seguida por Cuba, Paraguay, Chile y Uruguay. Según lo que reporta la OMS, la relación de este fenómeno más que con los rápidos cambios, las guerras y las migraciones, se debe con acentuado énfasis a los vicios como el alcoholismo y el consumo de drogas.
VER: Cuba, segundo país de América Latina con más casos de depresión
Aunque es cierto que las causas más inmediatas podrán encontrarse en el alcohol y las drogas, los factores de fondo están en las guerras y conflictos regionales, la violencia intrafamiliar y la separación de las familias por motivos migratorios o económicos.
Según explicó el Dr. Alejandro García, director del Centro Comunitario de Salud Mental en Centro Habana, el municipio más poblado de Cuba, con más de 160 000 habitantes en un área de 5.44 km2, “El consumo de alcohol es nuestro problema número uno”.
Y agregó:
No son alcohólicos como tal, sino personas que consumen alcohol de manera irresponsable, que conduce a violencia familiar, accidentes y problemas del comportamiento
Por otra parte, en Cuba el suicidio es una de las diez primeras causas de muerte y el 25 por ciento de las personas que acuden a las instalaciones de salud han sido diagnosticadas con depresión, según reveló un artículo publicado Conner Gorry, en la revista MEDICC.
En tanto la agencia EFE reveló en febrero pasado, que más de 600 mil cubanos padecen depresión y ansiedad, lo que representa el 6,1% de la población total.
De hecho no es casual, que hace cuatro semanas el Representante en Cuba de las Organizaciones Panamericana y Mundial de la Salud, Cristian Morales Furhimann, haya iniciado en Cienfuegos la campaña ¨Hablemos de la Depresión¨.
Y aunque debería ser un problema más divulgado entre la población cubana, los medios oficialistas poco difunden información al respecto. Sin embargo, es un padecimiento que se recrudece “silenciosamente” en la isla caribeña.
Redacción CPEM