Régimen trata de aislar en la cárcel a Luis Manuel Otero Alcántara

Mientras la cuenta regresiva continúa, Luis Manuel Otero Alcántara sigue padeciendo la crueldad de los esbirros en las mazmorras del régimen castrista, donde el abuso como método de tortura contra quienes se atreven a disentir es el pan de cada día.

La situación de este artivista, convertido en un símbolo de resistencia frente a la dictadura, alcanza niveles de infamia insostenibles. Internado en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en la provincia de Artemisa, Luis Manuel Otero Alcántara enfrenta no solo una condena injusta de cinco años, dictada por una maquinaria judicial que sirve de brazo ejecutor a la cúpula comunista, sino también un aislamiento deliberado que busca quebrantar su espíritu.

El cerco informativo contra el artivista

La Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA) denunció este lunes, a través de su página de Facebook, la arbitrariedad que impera sobre el líder del Movimiento San Isidro. El régimen, en un acto de cobardía extrema, prohibió al preso político realizar llamadas fuera del territorio nacional desde hace más de dos semanas, permitiéndole solo contactos locales dentro de la isla.

“La falta de información sobre su estado de salud y las condiciones en las que se encuentra recluido ha encendido las alarmas entre familiares, amigos y organizaciones de derechos humanos”, sentenció la organización, dejando claro que el hermetismo es el arma preferida de un Estado criminal que teme la verdad.

La activista Yanelys Núñez, exiliada en España, ratificó ante Martí Noticias esta censura impuesta por los carceleros. Según sus palabras, la restricción impide conocer el estado físico y mental del artista.

“Hace más de dos semanas no podemos comunicarnos con Luis Manuel, que le prohibieron realizar llamadas internacionales. Solo puede realizar llamadas locales dentro de Cuba, algo que viola directamente su derecho a estar comunicado con las personas que él desee”, explicó Núñez, subrayando que esta medida es “preocupante” pues oculta, de forma intencionada, “lo que puede estar sucediendo con él dentro de la prisión”.

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Un historial de persecución política

El caso de Luis Manuel Otero Alcántara es una radiografía de la impunidad castrista. Amnistía Internacional reconoció al joven como preso de conciencia, una distinción que, obviamente, la dictadura ignora mientras lo mantiene tras las rejas por fabricados cargos de “ultraje a los símbolos patrios”, desórdenes públicos y desacato.

Su calvario comenzó el 11 de julio de 2021, cuando intentó sumarse a las protestas que estallaron en decenas de comunidades cubanas. En 2022, tras pasar casi un año secuestrado sin juicio, le impusieron la sentencia de cinco años, una pena dictada por la conveniencia política y no por la justicia.

El atropello se extiende al plano legal. Cubalex ha cuestionado la fecha de liberación prevista para el 9 de julio, argumentando que Luis Manuel Otero Alcántara debió salir de prisión en febrero, fecha en la que, sumando el tiempo cumplido y las rebajas acumuladas, superaba los cinco años de condena.

En marzo, se presentó un Habeas Corpus ante el Tribunal Provincial Popular de Artemisa, invocando la Constitución y la Ley de Ejecución Penal para exigir su liberación inmediata, pero el aparato represivo, en abril, ratificó la detención ilegal mediante su Tribunal Supremo Popular.

La resistencia ante la arbitrariedad judicial

Esta negativa no sorprende. En febrero de 2024, el mismo tribunal artemiseño ya había rechazado su libertad condicional bajo el pretexto ridículo de que no se alcanzaron los “fines de la pena” y que el artista no estaba “en condiciones de enfrentarse a la reinserción social”.

Es evidente que, para el régimen, la “reinserción” equivale a la sumisión total. La preocupación por Luis Manuel Otero Alcántara crece, especialmente ante el riesgo real de que la dictadura fabrique una nueva causa en su contra para evitar su excarcelación.

La FNCA insiste en su reclamo ante la comunidad internacional. “Exigimos información sobre su situación y el respeto a sus derechos fundamentales”, enfatizó la organización en su comunicado, haciendo eco del sentir de quienes exigen libertad.

A pesar de las constantes huelgas de hambre y el hostigamiento sistemático que Luis Manuel Otero Alcántara soportó durante años, su figura sigue representando una amenaza real para la estabilidad de una tiranía que se desmorona.

Cada día que pasa en Guanajay es una prueba más de la naturaleza criminal de quienes ostentan el poder en Cuba, un régimen que teme incluso al silencio de un hombre que decidió, contra todo pronóstico, ser libre.

Luis Manuel Otero Alcántara se mantiene como una piedra en el zapato del castrismo, demostrando que, aunque logren encarcelar su cuerpo, jamás podrán doblegar la voluntad de un hombre que lucha por la libertad de su patria.

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