El Ministerio de Relaciones Exteriores de la dictadura cubana lanzó su respectivo berrinche a través de un comunicado para repudiar la expulsión de todo su cuerpo diplomático de Ecuador, calificando de arbitraria e injustificada la decisión de declarar persona non grata al embajador Basilio Antonio Gutiérrez García y a la totalidad del personal administrativo en un plazo de solo 48 horas.
El texto fue difundido por el portal oficial de la cancillería castrista, instancia que utilizó sus canales de propaganda para victimizarse ante una medida que pone fin a la presencia de sus agentes en ese suelo extranjero, mientras en la isla el pueblo sufre la peor miseria y represión de su historia.
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Este pataleo surge como respuesta a la notificación oficial entregada el miércoles, en la que el gobierno de Ecuador decidió ejercer su facultad soberana bajo la Convención de Viena para retirar el beneplácito a la misión de la isla sin necesidad de dar explicaciones públicas, provocando el cese inmediato de las funciones de los delegados del régimen.
En su desesperada narrativa de ataque, los voceros de la tiranía tildaron la acción de “inamistosa” y carente de precedentes, intentando ocultar que su modelo político solo exporta hambre e inseguridad a las naciones que todavía les permiten mantener embajadas abiertas.
“Se trata de un acto inamistoso y sin precedentes, que daña significativamente las históricas relaciones de amistad y cooperación entre ambos países y pueblos”, afirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.
La cúpula comunista también acusó a las autoridades de esa nación sudamericana de despreciar las cortesías internacionales, una queja irónica viniendo de un sistema que ignora sistemáticamente los derechos humanos y la libertad de sus propios ciudadanos, quienes sobreviven entre la escasez de alimentos y el acoso policial.
“Esta acción demuestra, además, el desprecio del actual gobierno de Ecuador por las prácticas y cortesías diplomáticas observadas por la comunidad internacional”, manifestó la entidad oficialista.
El texto del MINREX intentó lavar la cara de sus funcionarios asegurando que estos jamás intervinieron en asuntos internos, una afirmación que busca desviar la atención sobre la incompetencia de una “diplomacia” castrista que se desmorona ante el rechazo de los gobiernos democráticos de la región.
La dictadura vinculó el desalojo de sus peones con supuestas presiones de los Estados Unidos, recurriendo al gastado argumento del asedio externo para justificar por qué su red de influencia en el continente sigue perdiendo terreno ante el aislamiento internacional.
El comunicado cerró con una apelación populista a la hermandad entre pueblos, tratando de generar división interna en el país receptor al sugerir que la sociedad no respalda la salida de los enviados de La Habana.
“Cuba está convencida de que el pueblo ecuatoriano sabrá defender los lazos de solidaridad y hermandad con Cuba”, sentenció el comunicado del régimen.
Esta expulsión masiva refleja el hartazgo ante un sistema opresor que solo genera crisis migratorias y pobreza, dejando a los diplomáticos del castrismo con las maletas listas y sin espacio para seguir operando sus redes de influencia política en Sudamérica.
Redacción de Cubanos por el Mundo