Cumplir cuatro años de condena por participar en las protestas del 11J no puso fin a la persecución contra Andy García Lorenzo. El expreso político cubano denunció que la Seguridad del Estado mantiene el cerco sobre sus movimientos y ahora elevó las amenazas al advertirle que podría enfrentar una acusación de espionaje si se aproxima a una embajada en Cuba.
La nueva advertencia llegó después de que las autoridades castristas lo detuvieron durante más de 20 horas en Santa Clara, ciudad donde reside. El episodio volvió a colocar al joven frente a los órganos represivos poco más de un año después de su excarcelación.
Una fotografía terminó en otra detención
El incidente comenzó el domingo mientras vecinos de Santa Clara expresaban su descontento por los cortes de electricidad. Andy García Lorenzo se encontraba en una zona donde ocurrieron las protestas y tomó fotografías de lo que sucedía.
En el lugar también estaba un funcionario del Ministerio del Interior. Poco después, las autoridades arrestaron al activista y lo trasladaron hasta la Tercera Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria.
Su detención provocó reclamos por su liberación mientras permaneció incomunicado durante horas. Cuando finalmente salió de la unidad policial, García Lorenzo reveló que el interrogatorio no se limitó a lo ocurrido durante las protestas por los apagones.
Seguridad del Estado intenta restringir sus denuncias
Los agentes entregaron al joven una tercera acta de advertencia mediante la cual intentaron establecer nuevas restricciones sobre sus actividades.
Uno de los principales objetivos de las amenazas fueron las denuncias que Andy García Lorenzo publica habitualmente en las redes sociales sobre apagones, protestas ciudadanas y otros problemas que afectan a los cubanos.
“Lo que uno hace normalmente a diario, que es denunciar lo que está mal hecho, las manifestaciones o cuando no solucionan el tema de la corriente (…) ellos lo toman como propaganda enemiga”, afirmó en declaraciones a Martí Noticias.
Andy García Lorenzo rechazó firmar el documento.
“Lo que hacen es amenazarte o advertirte con esta tercera acta de advertencia. Claro que no lo voy a firmar”, explicó.
Ante su negativa, un policía y una persona que permanecía detenida firmaron como testigos. Según relató el activista, durante el procedimiento también estuvieron presentes un teniente coronel y un oficial de la Seguridad del Estado.
La amenaza llegó hasta una posible acusación de espionaje
Entre las restricciones comunicadas apareció una advertencia especialmente grave. Los agentes aseguraron que Andy García Lorenzo podría ser procesado si se acerca a representaciones diplomáticas extranjeras.
“Me dijeron que, si estoy cerca de una embajada, de la que sea, por ejemplo, en las inmediaciones de la Embajada de Estados Unidos o en las inmediaciones de cualquier embajada, puedo ser acusado de espionaje”, denunció.
El expreso político preguntó cómo podrían sostener una imputación de ese tipo sin demostrar la existencia de un delito. Los agentes, de acuerdo con su versión, añadieron que incumplir las restricciones también podría derivar en una acusación por desobediencia.
Represión después del 11J
La presión contra Andy García Lorenzo tiene como antecedente su participación en las protestas del 11 de julio de 2021, la mayor movilización antigubernamental ocurrida en Cuba en décadas.
El joven recibió una condena de cuatro años. Durante la etapa final de la sanción, las autoridades sustituyeron la privación de libertad por trabajo correccional con internamiento y finalmente quedó excarcelado a mediados de 2025.
Sin embargo, el cumplimiento de aquella condena no terminó con la vigilancia. García Lorenzo denunció posteriormente que la Seguridad del Estado continuó siguiendo sus actividades.
La detención del domingo contra Andy García Lorenzo mostró una nueva escalada de esas presiones: el régimen castrista no solo cuestionó sus publicaciones y su presencia durante protestas ciudadanas, sino que puso sobre la mesa delitos como “propaganda enemiga”, desobediencia y espionaje para intentar limitar sus movimientos y sus denuncias públicas.