Vileza en su máxima expresión fue lo que demostró una vez más el Régimen de Castro, al negarle a cientos de activistas despedirse de la opositora Aracelys Tur Hernández, quien falleció en su casa la tarde del domingo en el poblado de Palmarito de Cauto, en la provincia de Santiago de Cuba, según informa el portal Diario de Cuba.
Ni a su lecho de muerte, ni a su funeral los dejaron asistir. Carlos Amel Oliva Torres, líder juvenil de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), denunció que a los miembros de la organización se les impidió el paso por carretera y algunos fueron detenidos por los oficiales cuando intentaban llegar al poblado donde residía su compañera.
“Desde hace unos tres días el punto de control que mantiene la policía política y la PNR en la carretera de acceso a Palmarito de Cauto ha sido reforzado. Desde temprano no estaban dejando pasar a ningún activista que se preocupara por la salud de Tur cuando se encontraba grave” informó Oliva
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Según indicó el activista, Tur, quien murió a sus 48 años, luchó siempre por los ideales democráticos y el respeto a los derechos humanos.
En contraste a esa lucha, una nueva e inescrupuloso arbitrariedad, es cometida por el Régimen en su último adiós. La mujer fue miembro de las Damas de Blanco, UNPACU y del Movimiento Dignidad.
“Tampoco dejaron pasar a ningún activista hacia el funeral como tal. A las cuatro de la tarde sería la sepultura y la policía política no permitía que ninguno de sus compañeros pasaran a darle el último adiós” expresó indignado Oliva .
Redactado por Cubanos Por El Mundo