Daubel Baillan, un joven cubano discapacitado, que perdió la movilidad de sus piernas tras un accidente en 2016, enfrenta un panorama desolador marcado por la indiferencia y la falta de apoyo social.
Desde el momento del accidente, se le asignó una trabajadora social para gestionar su pensión y cubrir sus necesidades básicas. Sin embargo, la promesa de ayuda quedó en el papel, como casi todo lo que promete la dictadura.
Según informó La Tijera en su cuenta de Facebook, en su hogar, las condiciones son insostenibles: depende de una silla de ruedas deteriorada y no cuenta con un baño adecuado para su situación.
Además, su dieta se ve limitada por la escasez de alimentos, y carece de medicamentos esenciales. Su “descanso” se reduce a un colchón en malas condiciones, mientras que la única hornilla eléctrica con la que cocina se vuelve inútil durante los frecuentes apagones que azotan a la isla.
La única persona que le brinda apoyo al discapacitado es su abuela, una anciana que sobrevive con una pensión mínima.
Con los escasos recursos que tiene, intenta cubrir las necesidades básicas de ambos, aunque esto apenas alcanza para sostenerlos.
“Esta es la realidad de miles de discapacitados en Cuba. Mientras la prensa y los organismos del Estado viran la espalda ante una situación tan sensible, allí a nadie le importa nada ya. Se perdió la humanidad bajo esa dictadura indiferente y opresora”, escribió el perfil.
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Para quienes deseen ofrecer ayuda o conocer más sobre la situación de Daubel, se ha habilitado el número de contacto: +53 63616822.
Mientras Daubel y miles de personas en condiciones similares atraviesan un infierno, la cúpula del régimen sigue presumiendo todos los lujos posibles, como viajes por Europa y hasta fiestones absurdos en la cara de todos los cubanos.
Redacción de Cubanos por el Mundo