El preso político Moisés Legrá Díaz fue excarcelado por el régimen castrista, tras permanecer en cautiverio desde mediados de febrero debido a una manifestación de descontento contra la cúpula totalitaria en La Habana.
La información fue difundida por Martí Noticias, medio que obtuvo declaraciones directas de los familiares sobre el retorno del ciudadano a su entorno doméstico.

Confirmación de la liberación y reencuentro familiar
Vale subrayar que el opositor resultó arrestado el 13 de febrero por pintar consignas contra el puesto a dedo Miguel Díaz-Canel en muros cercanos a un tribunal, siendo trasladado posteriormente a centros de tortura blanca como Villa Marista y el penal Combinado del Este.
“Sí, así es. Ya desde las dos y algo de la tarde Moisés está aquí en la casa con los niños”, confirmó Elizabeth Díaz.
La progenitora del preso político denunció previamente las condiciones infrahumanas de hacinamiento que sufrió su hijo, quien sobrevivió en una celda con otros 11 detenidos mientras presentaba una delgadez extrema por la alimentación putrefacta.
“Fue bien emocionante porque los niños comenzaron a llorar muchísimo, abrazados a su papá”, afirmó Díaz.
Vigilancia continua
Dicha liberación ocurre mientras la tiranía intenta lavar su imagen mediante la excarcelación de 2,010 reos comunes, aunque la sociedad civil advierte que este proceso ignora sistemáticamente a quienes sufren prisión por motivos de conciencia.
“No hemos tenido conexión en todo el día y le estoy respondiendo ahora que tengo un poco de conexión”, explicó la madre del preso político respecto a la falta de detalles sobre las restricciones legales impuestas a Legrá.
A pesar de la alegría familiar, el entorno del preso político permanece bajo vigilancia, considerando que la dictadura utiliza estas salidas bajo fianza o medidas cautelares para mantener el control sobre los activistas que desafían el adoctrinamiento obligatorio.

Arresto del preso político
El secuestro de Moisés Legrá se dio a conocer en febrero, cuando fue interceptado por el sistema totalitario por el simple hecho de plasmar una consigna de libertad en una pared de La Habana, confirmando una vez más que en la isla pensar diferente se paga con cárcel y persecución.
En aquel momento, los esbirros de la Seguridad del Estado tendieron una trampa cobarde al preso político al citarlo bajo el falso pretexto de una entrevista administrativa, un mecanismo utilizado recurrentemente para ejecutar su detención arbitraria en represalia por un letrero con las palabras “Patria y Vida” que apareció en un muro.
El joven cubano permaneció totalmente aislado del mundo exterior durante casi una semana entera tras su captura, sufriendo los rigores de la incomunicación en los calabozos del régimen hasta que los carceleros permitieron finalmente una visita familiar de escasos minutos bajo estricta vigilancia y coacción.
Aunque la pintada de protesta ocurrió el pasado 5 de febrero como una muestra del hartazgo popular, la policía política ejecutó el arresto formal días más tarde, específicamente el 13 de febrero.
Semanas más tarde, su madre denunció el infierno que estaba padeciendo dentro de las mazmorras castristas.
“Responsabilizo al Estado cubano por su integridad física, psicológica y emocional. Mi hijo está extremadamente flaco. Él está enfermo. Mi hijo no ha robado. Solamente está preso por no tener los mismos ideales políticos que ellos”, dijo en su momento.
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Actualmente, son miles los casos como el de este preso político, sometidos a condiciones infrahumanas dentro de celdas sin merecerlos, solo por pensar diferente.
Mientras tanto, los verdaderos delincuentes están siendo liberados bajo esa patraña del “indulto”, y sirviendo como cómplices de la tiranía para seguir sembrando terror en las calles del país.