
La situación de los edificios en La Habana va de mal en peor. Las antiguas estructuras han sido descuidadas ocasionando que el paisaje capitalino parezca más un desidia que un atractivo cultural.
Mildre nos cuenta como durante 10 años su casa se inunda por culpa de un edificio colindante propiedad del Estado cubano.
Y es que la ineficiencia de las instituciones cubanas se extiende a tal punto que no son capaces de resolver crisis que ellos mismos han generado.
“Es frustrante. Si el vecino fuera un particular, otra persona, esto se hubiera resuelto; pero el Estado no asume su responsabilidad”, se queja Mildre Batista.
Su vivienda, en La Habana Vieja, colinda con un edificio que ha estado ocupado por diversas instituciones estatales en la esquina de Habana y San Juan de Dios.
“El edificio ha pasado de una institución a otra, pero nosotros hemos tenido siempre el mismo problema. Meses después de permutar comenzaron las filtraciones de agua, incluyendo albañales”
Mildre recuerda que en año 2007, el edificio estaba ocupado por la Unidad Provincial de Inversiones de la Construcción (UPIC).
“En muchas ocasiones hablamos con la directora, le pedimos que resolviera la situación de sus baños, que dan pared con pared y afectan el baño, el cuarto y la escalera de mi casa”
Más allá de los daños a la estructura de la vivienda, estaba preocupada por la salud de su familia, en peligro debido a las condiciones insalubres que provocaba la irresponsabilidad de los funcionarios del Estado. A ello se sumaba la impotencia por no poder resolver la situación.
“A los siete años, el niño padeció de una infección respiratoria a causa de esas condiciones. Más adelante yo cogí estafilococos y hasta tuve que inyectarme factor de transferencia”
Felix González, esposo de Mildre, comenta que la UPIC contrató a una brigada de construcción para que hiciera las reparaciones pero el remedio fue peor que la enfermedad.
“Sustituyeron las tuberías antiguas por plásticas. Pero no hicieron un buen trabajo. Colocaron mal las tuberías y las filtraciones se mantienen”.
Mildre y su familia no son los únicos afectados. Los vecinos de la planta superior, Mayra Salabarrea y Jorge Luis Velazco, también han visto su vivienda deteriorarse. Ante las constantes filtraciones, la humedad de las paredes se ha hecho permanente y no pueden resolver la situación.
“Entre los dos edificios hay un pequeño patinejo. Ahí se acumula toda el agua cuando llueve y la que se bota de los tanques, que eso es todos los días, porque no se han molestado siquiera en comprar flotantes. Y nosotros no tenemos acceso a ese patio, solo se puede entrar desde el edificio”
El régimen no los atiende

El portal Diario de Cuba fue el encargador de realizar este reporte, quien envió a un corresponsal a corroborar la situación de estas familias en el edificio de Habana y San Juan de Dios en busca de respuestas. La planta baja, un Taller de Medios Expositivos de la Empresa FAMA MINIL, está abandonada y se ha convertido en criadero de vectores.
En el primer piso se encuentra la Dirección Municipal de Planificación Física. Aunque el custodio no pudo detener nuestro paso, pues esa institución ofrece servicios a toda la población, su respuesta no se hizo esperar al ver cámara y grabadora.
“Eso no se puede hacer. Aquí no se pueden tirar fotos. Es ilegal. Voy a llamar a la Policía”, amenazó mientras evitaba el acceso a la oficina de la directora, Paulina Escathmit.
El periodista conversó con la secretaria de Escathmit, quien transmitió, a puerta cerrada, la solicitud de entrevista a la funcionaria. Su respuesta a gritos se pudo escuchar desde la recepción.
“Paulina no va a recibirlos”, comunicó la secretaria sin más explicaciones.
En el segundo piso se encuentra la sede de la Asociación Culinaria de Cuba. Por más de dos horas el corresponsal esperó al director, quien jamás llegó de una supuesta reunión.
En varias ocasiones Mildre ha hecho el mismo recorrido con resultados similares. Nunca ha logrado entrevistarse con un director de la Culinaria y cuando ha sido recibida por Escathmit la respuesta de la funcionaria —dice— ha sido prácticamente una burla.
Publicado originalmente en Diario de Cuba