Al activista José Rolando Casares le está siendo negada la asistencia médica dentro de la prisión llamada “Kilo 5” en Pinar del Río, según informa el portal CubaNet.
Casares, que pertenece a la Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana, se le rompió la prótesis dental y no logra masticar bien la poca comida que logra consumir.
Su esposa, Yamilka Abascal, denuncia que aparte tiene otra prótesis en el intestino y no todos los alimentos los puede consumir.
“Se le rompió la prótesis dental desde que entró y le resulta muy incómodo masticar lo poco que puede comer. Él puede comer muy pocas cosas porque tiene una prótesis en el intestino desde que era niño”.
Los carceleros tampoco le permiten a la esposa ingresar los alimentos adecuados que puede ingerir el preso político, algo que es una “injusticia”.
Pese a sus 40 años de edad, Casares tiene que usar prótesis dental porque a principios de los 2000, cuando apenas comenzaba su actividad política, “le sacaron los dientes a golpes”, cuenta Yamilka, a quien le contaron de la brutal golpiza amigos y el propio Casares.
NOTICIAS RELACIONADAS: Lamentable: Ex preso político vive en pobreza extrema en Cuba (+VIDEO)
El “delito”
El régimen juzgó al activista el pasado 15 de febrero por el presunto delito de “desacato”, en su figura básica, dos delitos de “atentado” y “ultraje sexual”.
Fue condenado a cinco años de trabajo correccional sin internamiento junto a su esposa, Yamilka Abascal quien fue condena a 2 años de prisión domiciliaria pese a que en ese momento tenía 8 meses de embarazo.
Aunque su condena era sin internamiento, Casares se negó a trabajar de manera forzada en la construcción o en la agricultura como proponía la Fiscalía, por lo que fue llevado a “Kilo 5” y ahora, según Abascal “no saben dónde ponerlo”.
“Lo mueven constantemente porque no quieren que hable con los demás presos. Si cogen a alguien diciéndole ‘político’ lo castigan”
Yamilka anda como “loca” con los niños, “haciendo presión” no solo por el tema de la comida y por la inestabilidad a la que lo están sometiendo, o porque “no querían que le diera una enguantada”, sino y sobre todo, “por su libertad”, resume la activista.
Redacción Cubanos por el Mundo