La cobarde maquinaria represiva del régimen se activó nuevamente para arrebatarle la libertad al joven cubano Ankeilys Guerra, quien fue interceptado arbitrariamente por agentes de la Seguridad del Estado y trasladado por la fuerza a las mazmorras en un claro acto de intimidación y represalia.
Esta nueva escalada de violencia ocurre apenas días después de que el muchacho emitiera un mensaje directo al presidente Donald Trump para solicitar ayuda en favor del sufrido pueblo de la isla, un gesto de valentía que evidentemente desató la ira de una dictadura incapaz de tolerar cualquier voz que desafíe su desmoronado poder totalitario.
La alarmante situación fue denunciada por familiares cercanos y corroborada a través de las redes sociales, donde alertó sobre el inminente peligro que corre la vida del detenido al quedar en manos de los sicarios.
Si bien el secuestro inicial ubicó al joven cubano en la estación policial de Aguilera del municipio capitalino Diez de Octubre, el periodista independiente, José Luis Tan Estrada, reportó que los represores decidieron elevar la severidad del castigo al moverlo a la infame sede de Villa Marista, recinto tristemente célebre por ser un centro de torturas donde se viola sistemáticamente la integridad física y psicológica para quebrar la voluntad de los presos políticos.
Diversas voces de la resistencia responsabilizan directamente a los sicarios castristas y a todo el aparato represivo por lo que suceda con Guerra, advirtiendo que este tipo de maniobras cobardes solo confirman la naturaleza criminal de un sistema diseñado para aniquilar a quienes no comulgan con sus obsoletas y crueles doctrinas ideológicas.
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Esto también ocurre en un momento en que Donald Trump ya advirtió seriamente al castrismo que el final estaba cerca, instándolos incluso a llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde, elevando el pánico que ya de por sí sentía la cúpula.
Redacción de Cubanos por el Mundo