Foto: Raquel Pérez Díaz
El profesor Douglas Calvo Gaínza, presidente del Comité por la Liberación de Ana Belén Montes, agente de la inteligencia cubana infiltrada en los más altos niveles del Pentágono, renunció. Asegura que deja el cargo por razones puramente personales pero aprovecha su carta de despedida para exponer los problemas que enfrenta en Cuba la campaña para liberar a la agente prisionera en los EEUU.
“Nuestra prensa (salvo honrosas excepciones que no alcanzan a la mayoría, al hombre de la calle) enmudece sobre ella, y hasta publicita peticiones muy justas al Imperio para que excarcele a otros presos sobradamente heroicos, pero siempre omitiendo el abogar también por esa sufrida Ana que tanto nos socorrió. Personas que valen y brillan, las cuales conocen perfectamente el tema, no dan el paso al frente a su favor. A diario se notan los pequeños o grandes progresos en las relaciones bilaterales La Habana-Washington, pero a la única norteamericana que lo sacrificó absolutamente todo por tal concordia, cuando aún no se soñaba con ésta, no se le dedica ni siquiera una sola palabra autorizada en Cuba”.
“La cadena oficinesca que a menudo se interpone entre los dirigentes y la masa, ha hecho asimismo de las suyas. Por ejemplo, al Comité Cubano se le ha cercenado en su momento el contacto por e-mail con nuestra primera y última representación de base, creada al Oriente de la Isla y compuesta de obreros animosos, pero bien pronto silenciados. Con ello quizás se nos daba a entender que no “fuéramos al pueblo” y así hemos debido proceder a diario, con dolor en el alma… Pues es mil veces más fácil hablar sobre nuestra bravía e inquebrantable agente Ana Belén con los amigos del extranjero, que dentro de Cuba”.