Rocío Monasterio, reconocida política española que en reiteradas ocasiones ha mostrado su rechazo al infame régimen castrista, informó que apoyará a dos opositores cubanos que actualmente luchan por sus vidas en la batalla contra la dictadura.
Con una determinación tajante, la dirigente será la madrina política, de manera forma, de dos valientes disidentes marcados por la saña y el salvajismo de la tiranía que asfixia a la isla desde hace más de seis décadas.
Esta hecho se enmarca dentro de la brutal campaña global liderada por el Instituto Casla bajo la consigna #ApadrinaUnPresoPolítico, una iniciativa urgente que busca arrancar de las garras de los verdugos comunistas a quienes sufren cárcel, torturas e impunidad simplemente por anhelar la libertad de su patria.
“A partir de hoy tengo el honor de ser la madrina de dos activistas cubanos: Roilán Álvarez Rensoler y Guillermo del Sol. Ambos encarcelados por defender la libertad de todos los cubanos y por discrepar del régimen de asesinos de La Habana liderado por Raúl Castro y su lacayo Díaz-Canel”, dijo Monasterio en sus redes sociales, dejando al desnudo la verdadera naturaleza criminal de la cúpula opresora que secuestra al pueblo cubano.
A partir de hoy seré la madrina de dos presos políticos cubanos: Roilán Álvarez Rensoler y de Guillermo del Sol.
— Rocio Monasterio (@monasterioR) August 18, 2026
¡No estáis solos! #ApadrinaAUnPresoPolítico @caslainstitute @TAMARA_SUJU #Cuba pic.twitter.com/BtqMwSPbWe
Crímenes diarios de la tiranía y pasividad internacional
El régimen sangriento de La Habana perpetúa sus crímenes diarios con total impunidad mientras el mundo civilizado contempla, a menudo con pasividad cómplice, la sistemática violación de los derechos humanos. Frente a ese letargo internacional, la figura de Rocío Monasterio irrumpe como un latigazo contra la dictadura, reafirmando que las atrocidades del castrismo no quedarán sepultadas en la sombra de los calabozos.
Los aparatos de represión dirigidos por los asesinos del poder atacan implacablemente a cualquier ciudadano que levante la voz. En ese contexto, los nombres de Roilán Álvarez Rensoler y Guillermo del Sol Pérez encarnan el martirio de toda una nación esclavizada por un sistema podrido.
“Rolán y Guillermo, no os vamos me a dejar solos, estamos orgullosos de vuestro coraje y valentía. Lucharemos por vuestra libertad, aguantad”, recalcó.
El compromiso hispano-cubano de Rocío Monasterio
Identificada plenamente desde su condición de hispano-cubana, la influyente Rocío Monasterio asumió la responsabilidad moral de destrozar el cerco de silencio mediático impuesto por los tiranos. Prometió utilizar cada altavoz disponible en España y Europa para visibilizar la agonía de las víctimas y la crueldad infinita de sus verdugos. “Espero que pronto, muy pronto, cuando recuperéis la libertad, podamos abrazarnos juntos y gritar ¡Viva Cuba Libre!”, manifestó con contundencia, vislumbrando el inevitable colapso del sistema totalitario.
El martirio y la barbarie contra los disidentes
El calvario de Roilán Álvarez Rensoler, activo miembro de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y promotor del proyecto Cuba Decide, evidencia la ferocidad del castrismo. Detenido violentamente a finales de enero en Santiago de Cuba bajo el cínico delito de propaganda contra el orden constitucional por repudiar la figura del tirano difunto Fidel Castro, este preso político sufrió torturas que rozan la barbarie medieval.
Tras resistir casi dos meses en una huelga de hambre devastadora que le provocó un colapso cardíaco, este héroe de la resistencia padeció una paliza propinada por los esbirros de la prisión de Holguín, sufriendo fracturas en ambos brazos y severas heridas en la cabeza simplemente por negarse a portar el uniforme de preso.

La desfachatez del régimen llegó al extremo de chantajear a su familia con un exilio forzado hacia Guyana a cambio de su vida.
Por su parte, Guillermo del Sol Pérez libra una batalla épica y desesperada desde las entrañas de Santa Clara. Aunque las garras del Estado opresor mantienen su vivienda bajo asedio, el comunicador y activista redujo su propio cuerpo a un campo de batalla mediante una huelga de hambre implacable que sobrepasa los dos meses de agonía.
Su exigencia es clara e innegociable: la liberación inmediata de los prisioneros políticos que se pudren en las mazmorras castristas.

Ante esta dramática realidad, Rocío Monasterio intensificará su ofensiva contra el engranaje tiránico que oprime a la isla, exigiendo el cese inmediato de la impunidad y denunciando la complicidad de quienes negocian con los opresores.