
El ministro cubano de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, insistió en conferencia de prensa en La Habana en que el embargo continúa “siendo el principal obstáculo al desarrollo económico de la Isla”, minimizando las medidas tomadas por la Administración estadounidense desde el anuncio del restablecimiento de relaciones entre ambos gobiernos, informa el diario oficial Granma.
Malmierca dijo que las nuevas regulaciones “mantienen un sesgo discriminatorio” hacia las empresas estatales.
Aunque nunca se ha hecho una consulta al respecto en la Isla, el funcionario afirmó que la economía controlada por el Estado es “el modelo económico que soberanamente ha escogido” el pueblo.
Añadió que la orientación específica de las medidas estadounidenses hacia algunos sectores como el de las telecomunicaciones —donde Cuba presenta una infraestructura muy pobre y atrasada— refleja “intereses políticos”.
“¿Por qué no autorizar a los que quieren invertir en energías renovables, en hotelería, en prospección petrolera?”, preguntó Malmierca, y agregó que hay doce ramas en las que el Gobierno tiene interés de captar inversión foránea.
“La única condición es que nosotros queremos que estas inversiones se dirijan a los sectores que hemos priorizado, a las oportunidades de negocios que hemos identificado, a temas que hemos estudiado muy bien, porque no queremos improvisar”, afirmó el funcionario.
Destacó el potencial existente para hacer negocios entre ambos países e informó al respecto que “más de 20 empresas cubanas han identificado intereses comerciales de importación en el mercado estadounidense”.
El diario oficial no da detalles sobre si el Gobierno aprovechará las oportunidades abiertas por la Administración Obama ni menciona las numerosas trabas internas para que las medidas estadounidenses tengan un mayor impacto en la maltrecha economía de la Isla y en el incipiente sector privado.