Viajar a Cayo Santa María podría parecer muy familiar los visitantes estadounidenses que conozcan los Cayos de la Florida.
Esto tomando en cuenta una calzada que se extiende a más de 20 millas que se construye a lo largo del océano llamado el pedraplén y más de 40 puentes en el extranjero.
La diferencia es que más cubanos visitan los cayos de Florida, que la posibilidad de que los isleños disfruten de ese paraíso en su propio territorio.
El control de seguridad exige a los visitantes presentar pasaportes a los guardias, porque los habitantes cubanos tendrían que trabajar en la isla o estar reservados en un hotel del complejo turístico a manos de los militares.

Un viejo galeón se sienta en el fondo, tal vez para dar la ilusión de un barco pirata, y los edificios de color pastel que dan una sensación de antaño al parque temático.
Hay una torre de reloj que se ve como un faro y funciona como el punto más alto en Cayo Santa María.
Aguas de color turquesa. Un paraíso, un real paraíso. Son playas de aguas cristalinas llenas de turistas.
“Cuba tiene que mantener su forma de vida en algunas cosas, pero a veces es mejor mezclar culturas,” Antonio Herce, un turista español, dijo.
Para el español, los cubanos se adaptarán a lo que los estadounidenses esperan, añadiendo que los europeos también esperan buenas comodidades cuando viajan.
Traducido al español desde Local 10