Otra crisis humanitaria azota a la población del oriente del país obligando a los ciudadanos a recolectar líquidos contaminados directamente de baches y zanjas en la vía pública, una muestra más de la miseria que el comunismo impone sobre las familias de Santiago de Cuba que ahora arriesgan su salud para subsistir ante la sequía total en sus tuberías.
Así lo denunció la organización Food Monitor Program mediante un informe detallado, documento donde expusieron la gravedad de la situación sanitaria y responsabilizaron a la inoperancia de las autoridades locales por empujar a la población a consumir agua sin garantías mínimas de higiene.
Food Monitor Program visibiliza la situación del #AguaPotable en #SantiagoDeCuba ????⚠️
— Food Monitor Program (@FoodMonitorP) January 20, 2026
1.????La llamada capital del oriente cubano, atraviesa una situación límite, provocada por el #desabastecimiento de agua en el #SectorResidencial: tras décadas de explotación sin reparaciones, la… pic.twitter.com/k9HlYkyX1t
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Los testimonios recabados en zonas como el barrio San Ricardo describen un panorama desolador donde el suministro regular ha desaparecido por periodos de hasta tres meses, lo que genera una desesperación colectiva que contrasta con las promesas vacías de los delegados del Partido Comunista sobre el envío de camiones cisterna que nunca aparecen.
El colapso de los servicios básicos en Santiago de Cuba ha fomentado un mercado negro despiadado donde se comercializa el líquido a precios exorbitantes que rondan los 15.000 pesos, mientras que el poco abasto que llega esporádicamente presenta una turbidez alarmante que obliga a los vecinos a usar métodos caseros con alumbre para intentar purificarlo.
Esta exposición constante a fuentes hídricas putrefactas ha detonado brotes de enfermedades como la chikungunya y otras arbovirosis, ya que la necesidad obliga a los habitantes a almacenar reservas en recipientes inadecuados donde proliferan las larvas ante la ausencia total de productos para el control de vectores.
La respuesta oficial ante esta tragedia refleja el desprecio del régimen hacia el pueblo, pues funcionarios locales llegaron al cinismo de declarar que su responsabilidad termina en el bombeo y culpan a los residentes de Santiago de Cuba por no tener medios para procesar el agua, desentendiéndose así de su obligación de garantizar un derecho humano fundamental.
La debacle en el sistema de acueductos responde a décadas de desidia y abandono absoluto de la infraestructura hidráulica, pues las pocas reparaciones anunciadas por la dictadura resultan ser parches ineficaces que colapsan casi de inmediato y dejan a miles de personas sin acceso al recurso vital en medio de un entorno insalubre.
Redacción de Cubanos por el Mundo