La audición de un infante de seis años se vio gravemente comprometida en Santiago de Cuba debido a un alarmante episodio de presunta mala praxis médica, donde un diagnóstico erróneo y una prescripción inadecuada casi provocan un daño irreversible en el menor.
Según reportó el comunicador Yosmany Mayeta Labrada en redes sociales, el suceso tuvo lugar en el Hospital Infantil “La Colonia”, adonde el niño fue llevado por sus padres tras experimentar molestias en un oído durante tres días.

Allí, la doctora de guardia, identificada como Yeniset Rodríguez Martínez, omitió el procedimiento estándar de examinar el conducto auditivo con un otoscopio y, en su lugar, recetó un fármaco con potencial ototóxico, cuya administración incorrecta puede derivar en sordera.
La intervención de la madre del niño resultó crucial para evitar una tragedia. Impulsada por la desconfianza hacia el tratamiento indicado, que incluía además lavados con manzanilla durante diez días, la progenitora decidió buscar una segunda opinión profesional con una especialista de mayor experiencia.
Su acción preventiva fue fundamental, un hecho que ella misma resumió con una frase cargada de impotencia: “Querían dejar a mi hijo sordo”.
Adicionalmente, el padre del menor aportó un dato que sugiere que este podría no ser un caso aislado. Según su testimonio, justo antes de que su hijo fuera atendido, otro niño con síntomas muy similares pasó por la misma consulta, lo que levanta sospechas sobre la posibilidad de que también se le haya indicado el mismo tratamiento negligente.
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Este episodio en Santiago de Cuba se erige como un crudo reflejo del colapso sanitario que la dictadura castrista intenta ocultar. Mientras el régimen se jacta de una “potencia médica” inexistente, la realidad en los hospitales de la isla es de una precariedad alarmante, donde la falta de insumos básicos y la improvisación constante ponen en peligro directo la vida de los ciudadanos, especialmente la de los más vulnerables.
Redacción de Cubanos por el Mundo