Un Gobierno aferrado al poder y una oposición en la búsqueda de una salida, así está Venezuela|talcual.com
UNAI AMENABAR
El peligro de esta tesis es que el tsunami popular que se está gestando sin que se haga lo suficiente y en el tiempo adecuado para satisfacer las genuinas aspiraciones de la población podría arrasar con todos, incluso con los que más fervientemente fueron apoyados el pasado mes de diciembre
talcual.com.- Aun cuando acaban de pasar las elecciones parlamentarias 2015 (apenas hace 5 meses de eso) el país, y sobre todo el espectro político, sigue estando en campaña electoral. El cálculo político de que lo se hace (y sobre todo de lo que no se hace) está marcando la agenda de nuestro país. Mientras en la calle la gente está desesperada por conseguir medicinas y alimentos, lidiando con la inseguridad hasta el punto de pretender aplicar la justicia por propia mano, o teniendo que invertir enormes cantidades de tiempo y energía en compensar las deficiencias de los más esenciales servicios públicos, nuestros políticos (de uno y otro bando) están ocupados de mantener o aumentar sus parcelas de poder.
Los que están en el bando del Gobierno apelando a cuanta argucia hay para no soltar los privilegios y preservar su propia integridad económica alcanzada tras 17 años de la más grosera corrupción que ha vivido el país. Los de la oposición negados a sacar al Gobierno de su zona de confort y permitiéndole que siga haciendo lo que le da la gana utilizando para ello los “servicios” del TSJ.
Entre tanto la oposición política desojando la margarita para definir cuál será el mecanismo para sacar a Nicolás Maduro de la presidencia, dejando entre la población la sensación de que mientras no se agarre al toro por los cachos y se modifique drásticamente la composición del TSJ y del CNE, ninguna de las opciones tendrán viabilidad. Se argumenta que la Renuncia tiene en su contra que depende de la voluntad de Nicolás Maduro. Pero resulta que el Referendo Revocatorio pasa en la práctica (y así se ha demostrado) por la voluntad de Tibisay Lucena. Adicionalmente, uno no entiende por qué se plantean manifestaciones para presionar a la rectora Lucena, pero consideran inaceptables hacer manifestaciones para presionar directamente a Nicolás Maduro. Es claro que nadie (y menos este tipo de personajes) va a renunciar a menos que haya una fuerte presión popular. El descontento en la calle, cada vez más creciente, no ve manera de canalización en el sentido de que sea percibido en primera persona y directamente por quienes son los responsables de esta locura en la que está sumergido el país.
Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. (EFE)
Por otra parte, dejar que siga pasando el tiempo y hacer que el referendo se realice el próximo año, lo único que lograría es resolverle un problemón al PSUV que no saben qué hacer con el heredero que dejó Hugo Chávez en la Presidencia de la República.
El sentimiento creciente en la calle es que desde la AN, cuya amplia mayoría opositora sigue asombrando a quienes la integran y parece que aún no terminan de metabolizar que son un poder del Estado, no se están atendiendo los problemas esenciales que permitan poner freno a tanto atropello acumulado durante los 17 años que lleva este régimen. ¿Por qué no se han derogado un montón de leyes que en su momento fueron consideradas inmorales, inconstitucionales y hasta anti republicanas? ¿Por qué siguen vigentes leyes aprobadas vía “capricho habilitante” y cuyo único objetivo eran destruir a ciertos y determinados sectores? ¿Por qué siguen en el entramado legal leyes como la de Responsabilidad Social de Radio y TV o la Ley de Precios Justos o la Ley de Inquilinato o la Ley de Régimen Penitenciario? Uno entiende que crear nuevas leyes puede llevar tiempo, consultas, acuerdos, etc., pero derogar aquellas que son abiertamente tóxicas pareciera ser mucho más sencillo.
Sabemos que muchos de nuestros políticos de oposición están además haciendo cálculos de cara a las elecciones de gobernadores establecidas para finales de este año. Sin embargo, si las promesas que se hicieron antes del pasado 6D por parte de los diputados de la bancada mayoritaria no comienzan a convertirse en realidad y se dan los cambios reales y urgentes que el país está esperando, le va a resultar muy fácil al Gobierno descalificar cualquier campaña electoral opositora alegando que desde la AN se ofreció un montón de cambios que luego no pudieron, no quisieron, o no tuvieron el arrojo y el coraje que cristalizar.
Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Henry Ramos Allup/Foto: EFE
Uno incluso llega a pensar que hay entre algún sector de la oposición (no quiero aventurarme a precisar que tan grande es) el deseo de que la gestión de Henry Ramos Allup fracase para más adelante sacarle rédito político a esa situación, o incluso ir estirando la arruga para permitir que este Gobierno se mantenga sin mayor conflicto hasta el 2019, para entonces hacer la sustitución presidencial. El peligro de esta tesis es que el tsunami popular que se está gestando sin que se haga lo suficiente y en el tiempo adecuado para satisfacer las genuinas aspiraciones de la población podría arrasar con todos, incluso con los que más fervientemente fueron apoyados el pasado mes de diciembre.