Un comentario publicado en Facebook por el activista y comentarista Siro Cuartel se volvió viral en las últimas horas luego de que señalara la contradicción pública entre declaraciones recientes del periodista oficialista Jorge Legañoa y lo anunciado posteriormente por el propio gobierno cubano sobre conversaciones con Estados Unidos.
El post de Cuartel surgió tras recordar que, apenas cuatro días antes, Legañoa había intervenido en la televisión estatal cubana para desestimar lo que calificó como “supuestas negociaciones” entre Washington y La Habana. Sin embargo, el propio presidente Miguel Díaz-Canel confirmó este 13 de marzo que sí han existido conversaciones entre ambos gobiernos, impulsadas —según dijo— por él mismo y por Raúl Castro.
A partir de esa contradicción temporal, Cuartel ironizó sobre la rapidez con la que quedó desmentida la versión difundida por el periodista del sistema mediático estatal. En su publicación escribió que no quisiera “verle ahora mismo la cara al guanajo degollado de Legañoa”, y cuestionó el funcionamiento del aparato informativo oficial, donde —según su comentario— la vergüenza pública no es un requisito para continuar apareciendo frente a las cámaras.
El texto mezcla sátira y crítica directa al periodismo oficial cubano. Cuartel sugiere que lo más probable es que Legañoa vuelva pronto a la televisión para explicar el mismo diálogo que días antes había negado, presentándolo ahora como parte de una estrategia diplomática del gobierno.
El cierre del comentario, en tono irónico, apunta a lo que el autor describe como una dinámica habitual en el sistema mediático cubano: decir lo que convenga en cada momento sin necesidad de recordar lo dicho anteriormente.
La publicación tuvo una fuerte repercusión en redes sociales. Según las métricas visibles del propio post, alcanzó más de 66.900 interacciones totales. De ellas, unas 7.535 corresponden a reacciones —principalmente “me gusta” y “me divierte”—, mientras que generó más de 1.450 comentarios y acumuló más de 58.000 clics de interacción.
Entre las reacciones predominan los “me gusta” (4.937) y las respuestas de risa (2.680), lo que refleja el tono con el que muchos usuarios interpretaron la crítica. El post también registró más de 230 compartidos, ampliando su circulación dentro del ecosistema digital de la diáspora cubana.
Los comentarios que acompañan la publicación refuerzan esa misma línea crítica hacia la credibilidad del periodismo oficial. Varios usuarios cuestionaron la coherencia de la narrativa estatal y señalaron que la contradicción pública en tan corto plazo contribuye a erosionar la confianza en los medios controlados por el gobierno.
La viralidad del post se produce además en un momento de alta sensibilidad política y mediática en Cuba, marcado por la crisis energética, los apagones prolongados y la expectativa generada por cualquier señal de diálogo entre La Habana y Washington. En ese contexto, las declaraciones y rectificaciones públicas de funcionarios y comunicadores oficiales suelen amplificarse rápidamente en redes sociales, donde el escrutinio sobre el discurso estatal es cada vez más inmediato.
También en El Lumpen
En la página satírica El Lumpen, proyecto personal de sátira y humor político que gestiona Cuartel, también apareció una reacción al episodio protagonizado por el presidente de Prensa Latina, Jorge Legañoa, después de que quedara en evidencia la contradicción entre sus declaraciones televisivas y el anuncio posterior de Miguel Díaz-Canel sobre conversaciones con Estados Unidos.
En la publicación, escrita en tono de sátira institucional, se describe un supuesto intercambio interno en el que Legañoa habría reconocido que nunca en su vida había pasado tanta vergüenza como en estos días, tras negar en televisión la existencia de contactos entre La Habana y Washington que luego fueron confirmados públicamente por el propio presidente cubano.
El texto ironiza con la reacción del directivo, quien —según la narración— habría explicado que en el sistema mediático cubano los periodistas “salen con la orientación que hay en ese momento” y que, en medio de la llamada batalla comunicacional, lo importante es “seguir arriba de la bola”. La pieza satiriza la lógica de funcionamiento del aparato informativo estatal, donde las versiones oficiales pueden cambiar rápidamente y el deber de los cuadros mediáticos es ajustarse a la línea política vigente.
A partir de esa premisa, la publicación describe cómo Legañoa habría justificado la contradicción señalando que “los escenarios cambian rápidamente” y que el sistema de prensa debe mantener disciplina política incluso cuando las circunstancias obligan a modificar el discurso público.
El cierre del texto remata con una frase atribuida irónicamente al funcionario: que los medios deben seguir informando “con serenidad y responsabilidad”, incluso cuando el contenido resulte falso, una línea que resume el tono satírico de la pieza.
La publicación tuvo también una fuerte circulación en redes sociales. De acuerdo con las métricas visibles del post, superó las 4.000 reacciones, generó alrededor de 1.300 comentarios y fue compartida al menos 169 veces, lo que confirma la repercusión del tema dentro del debate digital cubano.
El episodio refleja cómo la contradicción entre el discurso mediático oficial y las declaraciones posteriores del propio gobierno se ha convertido en un foco recurrente de crítica y humor político en redes sociales, donde cada rectificación o desmentido suele amplificarse rápidamente.