Millones de cubanos iniciaron este domingo una nueva jornada marcada por cortes eléctricos generalizados, una situación que se ha vuelto cotidiana y para la cual las autoridades aún no ofrecen soluciones definitivas.
El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) opera con una capacidad muy por debajo de la demanda, según el parte oficial de la Unión Eléctrica.
A las 6:00 de la mañana, la disponibilidad del sistema era de apenas 1.100 megavatios (MW) frente a una demanda de 2.750 MW, lo que dejó un saldo de 1.670 MW afectados desde la madrugada. Las proyecciones para el horario pico nocturno son aún más preocupantes: se estima que la disponibilidad caerá a 1.140 MW mientras la demanda máxima alcanzará los 3.100 MW, lo que implica un déficit de 1.960 MW y una afectación prevista de 1.990 MW.
Entre las principales fallas reportadas este domingo figuran la Unidad 1 de la CTE Ernesto Guevara de la Serna, la unidad de la CTE Antonio Guiteras, la mayor del país, la Unidad 2 de la CTE Lidio Ramón Pérez y las Unidades 3 y 5 de la CTE Antonio Maceo.
A esto se suman las plantas en mantenimiento: la Unidad 5 de la CTE Mariel, la Unidad 6 de la CTE Renté y la Unidad 5 de la CTE Nuevitas. Las limitaciones en la generación térmica totalizan 341 MW fuera de servicio.
La Unión Eléctrica prevé que la unidad 2 de la CTE Santa Cruz se complete en el horario pico, aportando apenas 40 MW adicionales, una cantidad insignificante frente al déficit proyectado.
La jornada de este domingo se inscribe en lo que ya es el mayo más crítico en materia energética. El pasado 13 de mayo se registró un déficit récord de 2.153 MW, y tres días después la afectación alcanzó los 2.041 MW, dejando sin servicio eléctrico al 51 por ciento del territorio nacional de forma simultánea.
La CTE Antonio Guiteras, que acumula 38 años de operación sin un mantenimiento capital integral, sufrió su novena avería del año el 14 de mayo y continúa fuera de servicio. El propio ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, admitió públicamente que la situación es “tan aguda, crítica,” y reconoció que en La Habana los cortes superan las 20 y 22 horas diarias, muy lejos de la promesa que él mismo formuló en diciembre de 2025 sobre una “situación ligeramente mejor en la estabilidad del SEN” para este año.
Los 54 parques solares fotovoltaicos del país generaron 3.804 MWh el sábado, con una potencia máxima de 501 MW al mediodía. Sin embargo, su contribución es nula durante la noche, precisamente cuando se concentra la mayor demanda y se producen los cortes más prolongados. La falta de sistemas de almacenamiento limita severamente el impacto de estas fuentes renovables en el horario pico.
Protestas y malestar social
La crisis eléctrica desencadenó una ola de conflictividad social sin precedentes desde julio de 2021. Según el Observatorio Cubano de Conflictos, en marzo se contabilizaron 1.245 protestas y en abril 1.133. Durante mayo, cacerolazos, barricadas y fogatas se han reportado en al menos 12 municipios de La Habana, evidenciando la creciente frustración ciudadana.
Los apagones prolongados afectan todos los aspectos de la vida cotidiana: impiden la refrigeración de alimentos, el uso de electrodomésticos básicos y actividades como cocinar o ventilar los hogares. Además, hospitales, escuelas y el suministro de agua potable también sufren las consecuencias de un sistema eléctrico al borde del colapso.
Hasta el momento, el régimen cubano no ha presentado una hoja de ruta concreta para revertir la crisis energética. Especialistas consultados sostienen que estabilizar el sistema requeriría inversiones por miles de millones de dólares y un horizonte de varios años, pero actualmente no se observan acciones significativas en esa dirección. La combinación de escasez crítica de combustible, infraestructura obsoleta y falta de mantenimiento perpetúa un escenario de déficits históricos de capacidad que mantiene en vilo a toda la población.
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