La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos denunció hoy que los suníes en Iraq son víctimas de ataques tanto por extremistas como por fuerzas de seguridad y otros grupos religiosos o étnicos, reseñó Prensa Latina.
Según la portavoz de la Oficina Cécile Pouilly comunidades pertenecientes a la rama ortodoxa del Islam sufren graves violaciones de los derechos humanos en zonas controlados por el Estado Islámico (EI) -fundamentalistas suníes- cuando deciden no plegarse a sus posiciones.
Individuos sospechosos de deslealtad o de no seguir la ideología de los terroristas son blanco de secuestros y con frecuencia decapitados o quemados vivos.
Pouilly comentó a la prensa en Ginebra que existen reportes de hasta 16 fosas comunes descubiertas en Sinjar, en la noroccidental gobernación de Nínive, con restos de personas ejecutadas por el EI.
Al pertenecer a la misma rama del Islam que los extremistas empeñados en fundar un califato en Iraq y Siria, los suníes también padecen la hostilidad de las tropas gubernamentales, los kurdos y milicias afiliadas que combaten a los yihadistas.
De acuerdo con la vocera de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, los uniformados tienen responsabilidad en el saqueo y la destrucción de propiedades suníes, además de en secuestros, detenciones ilegales y hasta ejecuciones extrajudiciales. Asimismo, sufren maltratos de grupos étnicos y religiosos que los acusan de apoyar al EI, lo que se traduce en la falta de acceso a servicios básicos, como la salud y el agua, advirtió.
Pouilly manifestó particular preocupación por la situación de unos mil 300 suníes residentes cerca de Sinjar, en una “tierra inhóspita” ubicada entre las fuerzas de seguridad kurdas y el EI.
Demandamos al gobierno de Iraq investigaciones sobre las violaciones y los abusos de los derechos humanos, en aras de llevar ante la justicia a los perpetradores, afirmó.