La pequeña comunidad de surfistas cubanos quiere representar al país en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, pero el principal problema que encuentra es que el régimen no los reconoce.
Con la aceptación del surfing en las olimpiadas, los cubanos han visto una oportunidad para intentar luchar por la legitimación del deporte en la Isla.
Frank González, uno de los deportistas, explica que su sueño es llegar a la capital japonesa.
“Incluso si no ganamos, aunque no pasemos la primera ronda. Si estamos allí, podría respirar en paz y decir que cumplimos nuestra meta”, agrega.
Para Yaya Guerrero, una de las pocas mujeres surfistas, legitimar el deporte se ha convertido en una tarea prioritaria.
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Guerrero ha reunido la historia completa del surf cubano, junto con la evidencia del crecimiento del deporte, en una presentación para el Gobierno que servirá como prueba para la legalización.
Ahora, estos surfistas piden el apoyo de la comunidad internacional.
Según detalla el cineasta y fotógrafo Corey McLean que ha viajado a La Habana este año para filmar a los surfistas, en la Isla el surf ha sido polémico sobre todo por “las prohibiciones de estar en el mar y las sospechas de que se trate de personas que querrían emigrar”.
“Los surfistas hasta hace unos años eran constantemente amenazados con que iban a ser detenidos”, explica McLean.
Para ellos, la principal barrera seguirá siendo el no reconocimiento de este deporte.
“Las cosas están mejoradas en comparación con lo que eran hace diez años, pero el hecho de que el Gobierno no reconozca el surf como un deporte legítimo sigue siendo una barrera enorme para la evolución del deporte en la Isla”, lamenta.
Redacción Cubanos por el Mundo / Con información de The Inertia