
Generalmente cuando las personas se sienten mal, suelen decir “Debo tener algún virus”. El término también es muy utilizado por usuarios de las computadoras, quienes ante algún fallo del equipo, manifiestan “Debe tener algún virus”.
Tal como se observa, el término es empleado en diferentes escenarios, no obstante, está vinculado a situaciones complejas y molestas que requieren un tratamiento específico.
La palabra proviene del latín virus, que hace referencia al veneno, o alguna sustancia nociva
Los virus se definen como agentes microscópicos portadores de una infección. Es importante destacar que, si el virus está alejado de la célula que invade se constituye en un cuerpo inerte, es decir, no tiene vida por sí mismo. Este planteamiento fundamenta la polémica entre muchos científicos con relación a si los virus son seres vivos o no.


La virología es la rama dentro de la microbiología que estudia todo lo relacionado con los virus, por ejemplo, la estructura, la evolución, la clasificación, la reproducción, el modo en que infectan, la interacción con un organismo huésped, la inmunidad que disponen, las enfermedades que desencadenan, son algunos de los aspectos que aborda esta disciplina.
Los virus tienen historia
Los virus existen desde épocas remotas. En la época precristiana ya existían virus causantes de diversas enfermedades en humanos, tales como la viruela, la poliomielitis y la rabia. Muchas veces se llegó a pensar que estas patologías tenían su origen en causas sobrenaturales. Con el avance de la ciencia y los aportes de algunos científicos como Edward Jenner y Louis Pasteur, estas creencias fueron ampliamente superadas.
Asimismo, es importante saber que no todos los virus provocan enfermedades, ya que muchos virus se reproducen sin causar ningún daño al organismo infectado.
Todas las expresiones de vida son vulnerables ante los virus
En alguna oportunidad los seres humanos, las plantas y los animales han sido afectados por algún tipo de virus, causando enfermedades curables y no curables.
Las enfermedades causadas por virus en los seres humanos es muy amplia, se pueden citar: el sarampión, la hepatitis, la influenza, la rabia, la rubéola, el SIDA, algunos tipos de cáncer, algunas verrugas, los herpes, la varicela y la viruela, entre otras.

Las plantas también suelen ser afectadas por los virus. Entre los cultivos más atacados se encuentran: el tabaco, la papa, el maíz, el tomate, el pepino, el arroz, las caraotas, la soya y la caña de azúcar.

Los animales también han sido victimas de los virus, causándoles serias enfermedades como la gripe aviar, la rabia, el moquillo, la fiebre aftosa.
De aquí la importancia de aplicar medidas de bioseguridad para gestionar el riesgo ante la amenaza que representan los virus para la vida en el planeta.

Virus de Zika: la epidemia actual
El virus de Zika se identificó por vez primera en Uganda, en 1947. Es transmitido por mosquitos del género Aedes, y sobre todo de Aedes aegypti en las regiones tropicales. Este mosquito es el mismo que transmite el dengue, la fiebre chikungunya y la fiebre amarilla.

Actualmente Latinoamérica confronta un brote de zika de proporciones alarmantes. Brasil y Colombia se encuentran entre los países más afectados.
Los organismos y expertos que están investigando los brotes por este virus están encontrando pruebas cada más numerosas de la existencia de una relación entre el virus y la microcefalia, aunque son necesarias más investigaciones para entenderla mejor. También se están investigando otras posibles causas.

Recientemente en Brasil, las autoridades sanitarias locales observaron también un aumento del síndrome de Guillain-Barré coincidiendo con un brote de la enfermedad por el virus de Zika.
En la actualidad no hay vacuna para el zika
Considerando esta premisa, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda activar las siguientes medidas:
- Los mosquitos y sus lugares de cría suponen un importante factor de riesgo de infección por el virus de Zika. La prevención y el control dependen de la reducción del número de mosquitos a través de la reducción de sus fuentes (eliminación y modificación de los lugares de cría) y de la disminución de los contactos entre los mosquitos y las personas.
- Para ello se pueden utilizar repelentes de insectos, ropas (preferentemente de colores claros) que cubran el cuerpo tanto como sea posible, barreras físicas como mosquiteros o el cierre de puertas y ventanas, y mosquiteros de cama.
- También es importante vaciar, limpiar o cubrir los utensilios que puedan acumular agua, como cubos, macetas o neumáticos, eliminando así lugares de cría de mosquitos.
- Hay que prestar especial atención y ayuda a quienes no pueden protegerse adecuadamente por si solos, como los niños, los enfermos o los ancianos.
- Durante los brotes, las autoridades sanitarias pueden recomendar la fumigación con insecticidas. Los insecticidas recomendados por el Plan OMS de Evaluación de Plaguicidas también se pueden utilizar como larvicidas para tratar recipientes de agua relativamente grandes.
- Los viajeros deben adoptar las precauciones básicas descritas anteriormente para protegerse de las picaduras de mosquitos.